Política

Israel legaliza casas que serían ilegales en Cisjordania

7 febrero, 2017
  • Tras las críticas por la evacuación del enclave judío Amona, Netanyahu cede a la presión de la derecha más nacionalista con una polémica ley
  • La Casa Blanca dice que los nuevos asentamientos israelíes “no ayudan” a lograr la paz con los palestinos.

En el marco de una intensa pugna interna en la derecha más nacionalista bajo la crítica por la evacuación de 42 familias del enclave de Amona en Cisjordania, el Parlamento israelí (Knésset) ha aprobado una de las leyes más polémicas de esta legislatura. Y quizá de las más estériles porque incluso algunos de los ministros que votaron a favor pronostican en voz alta que será anulada por el Tribunal Supremo (TS) israelí. Precisamente por este posible veto judicial se cree que el primer ministro Benjamín Netanyahu ha permitido una ley de la que en el pasado se opuso rotundamente y que legaliza casas levantadas en medio centenar de los llamados “Outposts” o enclaves ilegales en los territorios ocupados en la guerra del 67.

La “ley de regularización”aprobada con 60 votos a favor y 52 en contra podría regularizar entre 2000 y 4000 casas que fueron construidas en tierras privadas de palestinos en enclaves no autorizados por el Gobierno (“protoasentamientos”) en Cisjordania. Para el liderazgo palestino y la ONU, toda construcción israelí en Cisjordania y Jerusalén Este es “ilegal” mientras que Israel diferencia entre los autorizados y los “outposts”.

Según la izquierda israelí y el liderazgo palestino, “la ley legitima la expropiación de terrenos particulares”. Varias ONG israelíes ya han anunciado que recurrirán ante la máxima instancia judicial.

Netanyahu no ha votado ya que estaba volando de regreso de Londres donde este lunes se reunió con su homóloga británica Theresa May. Desde allí, reveló que informó de la legislación a la Administración Trump. Entre bambalinas, el dirigente conservador israelí intentó aplazar la votación hasta su reunión con el nuevo presidente estadounidense el próximo 15 de febrero.

Hace cinco años, Netanyahu amenazó con destituir a los ministros que votaran a favor de esta ley. Hace un mes, reconoció que su avance en la Knésset fue uno de los “pretextos” del entonces presidente Barak Obama para permitir la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU contra las colonias israelíes. Hoy, aprovechando la marcha de Obama, permite su aprobación para satisfacer a sus bases más nacionalistas y reducir el enfado de los colonos por la evacuación de Amona y evitar una crisis de Gobierno con el partido “Bayit HaYehudit” liderado por su gran rival, Naftali Bennett.

“La ley evitará los constantes intentos de hacer daño a las comunidades en Judea y Samaria (Cisjordania)”, afirmó Netanyahu hace unos días en otro guiño a los colonos.

Tras ejercer una fuerte presión sobre el primer ministro, el pequeño partido ultranacionalista “Bayit Yehudit” y el sector más derechista del Likud, se felicitan ahora por una ley que, según ellos, evitará evacuaciones traumáticas como las de Amona. “Hemos hecho historia dando normalidad a los habitantes de Judea y Samaria”, ha afirmado Bennett. “Beneficia tanto a los habitantes judíos que se instalaron allí hace muchos años alentados por el Estado como a los palestinos que demuestren su propiedad de tierras que hoy están en comunidades israelíes ya que podrán recibir una indemnización importante u otras parcelas. Hoy si venden las tierras a los judíos son sentenciados a muerte por la ley de la Autoridad Nacional Palestina”, señala el diputado del Likud Miki Zohar.

Gracias a la intervención del partido de centroderecha Kulanu, la ley finalmente no incluye aquellas zonas donde ya hay sentencia definitiva del TS como Amona. Con todo, esta facción del Gobierno está recibiendo muchas críticas por no abortar la polémica ley.

Prestigiosos expertos legales opinan que la más alta instancia judicial anulará la norma legislativa ya que contradice la Ley israelí e internacional. “Votaremos a favor pero no hay que ser un genio para saber que, teniendo en cuenta que el asesor legal del Gobierno Amichai Mandelblit dice que no es constitucional, la probabilidad que sea anulada en el Tribunal Supremo es del 100%”, confesó el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, contrario a la iniciativa legislativa.

En declaraciones a EL MUNDO.ES, un ministro que votó a favor debido a la disciplina parlamentaria se mostraba muy crítico: “Es muy triste que intereses políticos y rivalidades personales prevalezcan sobre los del país. La nueva ley hace mucho daño a Israel y a los asentamientos incluso si nunca se pone en práctica”.

En un informe al Gobierno, Mandelblit avisó que la nueva ley “podría dificultar la defensa de Israel ante tribunales internacionales y poner en peligro a todos los asentamientos de Judea y Samaria (Cisjordania)”. Mandelblit ya ha dicho que no defenderá la ley ante el TS.

El diputado del Likud Benny Beguin, hijo del que fuera primer ministro conservador, Menajem Beguin, votó en contra. “La competencia constante con Bayit Hayehudit provoca que el Likud se arrastre y deteriore. Esta votación es una exhibición de debilidad de la coalición en la que una minoría pequeña y radical consigue imponer su opinión a la mayoría de la Knésset opuesta a esta pésima ley”, ha denunciado el decepcionado Beguin.

En el ala más derechista del Likud, sin embargo, la euforia es evidente. “Esperamos que el TS no anule esta ley que es moral y justa hacia los habitantes israelíes de Judea y Samaria que tienen derecho a vivir con normalidad”, comentó el diputado Yoav Kish, uno de los que presentó el texto aprobado finalmente tras aplazamientos y retoques para moderarlo.

En la oposición israelí acusan a Netanyahu de “perjudicar gravemente los intereses nacionales exponiendo quizá a israelíes ante la Corte Penal Internacional para salvar su silla y distraer la atención de sus investigaciones de corrupción“.

OLP: “Robo de tierras”

“Nunca antes en la historia, la Knésset aprobó una ley que va contra la propia legislación israelí y los asesores legales. Con esta ley, Netanyahu está traicionando al sionismo. Una bandera negra ondea sobre esta ley”, ha afirmado el líder de la oposición, el laborista Isaac Herzog mientras el partido árabe israelí Lista Conjunta denuncia que “la vergonzosa ley amenaza rematar las esperanzas de un acuerdo de paz y la creación de un Estado palestino”.

“Se trata del robo de tierras palestinas y una violación de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU” ha reaccionado el portavoz del presidente palestino Abu Mazen exigiendo a la comunidad internacional que actúe contra Israel. El liderazgo palestino recuerdan que “hoy en día hay más de 400.000 colonos en Cisjordania”.

Según el secretario general de la OLP, Saeb Erekat, “es una ley que regulariza el robo. Independientemente de las leyes en la Knésset, todas las colonias son ilegales y un crimen de guerra”. “La comunidad internacional debe de tomar medidas concretas para defender al pueblo palestino ante el poder militar (israelí). Ha llegado el tiempo de dejar de tratar a Israel como un Estado por encima de la ley”, ha concluido tras la aprobación de una ley que, con o sin su anulación por el TS, acentúa aún más la brecha entre dos partes que no negocian la paz desde el 2015.

Fuente: Sal Emergui – El Mundo (España)

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