Editorial

El “Bumerán Chávez”: ¿ficción o realidad?

14 Febrero, 2017

Emili J. Blasco en su libro “Bumerán Chávez” describe en uno de sus capítulos la proliferación del narcotráfico dentro de Venezuela durante el gobierno del difunto Hugo Chávez.

La lectura de este capítulo en particular, y en sí de todo el libro, causa vértigo, pues describe a veces en detalle, otras con anécdotas esclarecedoras, como Venezuela fue convertida en un “drogaducto Boliviariano”, es decir, en un Puente para el tráfico de drogas ilegales hacia Europa y los Estados Unidos. Drogas provenientes de grupos irregulares de países vecinos e incluso de países asociados “ideológicamente” a Venezuela.

En manos de los militares el negocio del narcotráfico alcanzo, según Blasco, cúspides insospechadas y aunque algunos justificaban el negocio como una manera de hacer una “Guerra asimétrica” al imperio, es decir una Guerra de bajo costo y alto impacto (algo así como emborrachar a un par de jugadores del equipo contrario antes de un partido de fútbol en vez de entrenar para ganar el match en toda regla) muchos simplemente se dedicaron al negocio del narcotráfico para simplemente enriquecerse sin ningún pudor.

El libro de Emili Blasco se leía como una buena novela, y algunas partes parecían sacadas del guión de alguna película de mafiosos. Las descripciones de como usaban el aparato estatal venezolano, que incluía Bancos, empresas petroleras, instituciones estatales, para no solamente transportar drogas procedentes de varios puntos de Latinoamérica, sino también para llevarla al exterior y además, como si lo anterior fuera poco, blanquear los fondos procedentes del tráfico de estupefacientes usando el entramado de empresas venezolanas producto de las reservas de petróleo más grande del mundo, parecían sacadas de una imaginación delirante.

Sin embargo, poco a poco y sobre todo luego del arresto de los sobrinos del Presidente Maduro, Francisco Flores de Freitas, de 30 años, y Efraín Antonio Campo Flores, de 29 en una operación de la DEA (agencia norteamericana encargada de la lucha contra los narcóticos) al mejor estilo de Hollywood, en Haití, confirmaron, sino la totalidad de la obra de Blasco, por lo menos una parte.

Las ultimas noticias provenientes de los Estados Unidos sobre la inclusión de Tareck El Aissami vicepresidente venezolano en la lista de narcotraficantes sancionados por los estados unidos de Norteamérica confirman ya plenamente los más escabrosos detalles, los párrafos más obscuros no solamente del libro de Blasco sino también de la creciente bibliografía crítica y de investigación periodística proveniente de Venezuela.

Un Estado en el que los sobrinos y parientes cercanos del Presidente están dedicados al tráfico de drogas (con la venia del tío) y en el que el Vicepresidente está involucrado en el tráfico de drogas y en el blanqueo del capital proveniente del tráfico de las mismas no es, lamentablemente, un hecho inusitado en la historia política de Latinoamérica, región del mundo en la que la corrupción y el crimen son frecuentes entre las elites políticas. Sin embargo, el caso de Venezuela ha rebasado todos los antecedentes y ha rebasado las imaginaciones más febriles.

Habrá quienes acusen al actual Presidente Donald Trump de intentar sabotear al gobierno “revolucionario” de Maduro y tratar de desprestigiar un “proceso revolucionario” en Latinoamérica, impulsado seguramente por su racismo estridente. Sin embargo, no debemos olvidar que esta investigación en particular ha estado impulsada por las instituciones burocráticas de los Estados Unidos desde hace ya mucho tiempo. Instituciones que están compuestas de funcionarios de carrera sobre los cuales el presidente de turno tiene influencia limitada, burocracia contra la que de hecho Trump se ha estrellado de frente.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright (c) 2017 Copyright Gaceta Hoy All Rights Reserved.