Editorial

El 21F: la fecha memorable en la historia boliviana reciente

22 febrero, 2017

Agobiados por 11 años de gobierno de Evo Morales en Bolivia, miles de ciudadanos salieron a las calles de todo el mundo para manifestar su rechazo a la continuación del régimen de Evo Morales en el gobierno de Bolivia, y pidiendo respeto al resultado del referéndum de hace un año en el que la población boliviana rechazó la continuidad de Morales al frente del país por un periodo más (2019-2025).

Bolivia, fiel a su tradición autoritaria, permitió a veces complaciente y otras a regañadientes, que el líder cocalero se mantenga a cargo de la Presidencia de Bolivia desde 2006 a pesar de haber prometido en al menos dos ocasiones a salir de la misma.

El referéndum que decidió la salida de Morales del cargo fue promovido por él mismo, con el objetivo de, obviamente, ganar y poder postularse para un mandato más – su cuarto en total -. La derrota por un exiguo margen no solamente marcó la primera derrota electoral de Evo Morales sino también el principio del fin de su proyecto político.

Evo Morales ganó las elecciones bolivianas en el ya lejano 2005, con un margen de más del 50% y se postuló y ganó el 2009 y el 2014 en medio de acusaciones de fraude y sonadas contiendas electorales, sin embargo, su popularidad en el país era indiscutible. Su victoria en el Referéndum estaba cantada pero su suerte quedó sellada cuando se descubrió que el mandatario altiplánico tenía una antigua novia ocupando un altísimo cargo sin ningún tipo de credenciales académicas en una empresa china (CAMC) que había ganado contratos estatales por más de 500 millones de dólares.

Atufado frente al escándalo sentimental, el líder cocalero y presidente de Bolivia, no supo o no pudo reaccionar, y en medio de declaraciones contradictorias de su ex pareja, de sus propios ministros y de sí mismo, vio, aparentemente atolondrado, como un anodino escándalo de alcoba se convirtió en un escándalo político y financiero que termino con su primera derrota electoral y, aparentemente, con su carrera política.

Su gobierno ha estado marcado como el de todos los populistas de ahora y de antaño (empezando con el de Marco Aurelio en Roma) por promesas grandilocuentes difíciles de ser cumplidas: una realidad cotidiana que no responde a grandes eslóganes y corporativismo. A pesar de la ingente cantidad de recursos económicos que Bolivia recibió en la última década (60.000 millones de dólares adicionales, según analistas locales, el equivalente a la mitad del monto que costó el plan Marshall para reconstruir Europa luego de la segunda guerra mundial) los resultados de la gestión del gobierno de Evo Morales han sido exiguos. Así lo testimonian las grandes manifestaciones en Bolivia pidiendo su salida constitucional de la presidencia de Bolivia el 2019.

 

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