Cultura

Comentario de la obra: “Éramos tan fuertes. Historia y misterios de las murallas de Montevideo” de Alejandro Giménez Rodríguez, por el profesor, escritor e historiador, Aldo Solé

23 febrero, 2017

Aldo Solé Obaldía

Hay ciudades que preservan su estructura original y otras que han optado por una trasformación tal, que cuesta hoy imaginar la vida en sus orígenes. Este último es el caso de la ciudad de Montevideo, ciudad puerto que nació con fines militares y por lo tanto, como ciudad amurallada. Para sus habitantes y turistas de hoy, no es fácil visualizar, lo que hoy conocemos por Ciudad Vieja, como un recinto amurallado; que por las calles donde hoy transitan, otros tiempos fueron murallas, cubos artillados o portones de ingreso. Conocer la historia de las murallas de Montevideo, es en gran medida, conocer una parte tan sustancial como oculta de la ciudad capital uruguaya. Esa es la invitación que propone, el último libro del Prof. Alejandro Giménez Rodríguez y uno de los últimos emprendimientos de la librería y editorial Linardi y Risso.

Las fortificaciones de la ciudad, de fundación tardía y ubicada en la periferia de un imperio que ya visualizaba su decadencia, tuvieron desde los comienzos, carencias, polémicas y escándalos. Un siglo después, se pondrían a prueba, con las invasiones inglesas primero y con el sitio patriota después. Los lectores, se sorprenderán entras otras cosas, al descubrir las variadas veces que fue reclamada su demolición y las variadas veces que por distintas razones fue postergada. El primer reclamo es del mismo Jefe de los Orientales, una vez que las fuerzas artiguistas lograron ingresar a la ciudad y se concreta definitivamente, durante la dictadura provisoria del Cnel. Latorre. Sin embargo, también se sorprenderán muchos lectores al descubrir los numerosos vestigios que aún perduran de esas murallas. Descubrirán muchos lectores también, que el ingreso a la ciudad no era por la puerta de la Ciudadela, sino por dos portones laterales: el Portón de San Juan y el Portón de San Pedro. Mientras se mantuvo, se verá que la Ciudadela, un recinto militarizado, terminó siendo, antes de su demolición, el Mercado Viejo, el primer shopping center de la ciudad, al decir de algunos historiadores. Por otro lado, no porque tuviera un foso, implicaba que estuviera cubierto de agua, como la imagen a la que estamos familiarizados de los castillos medievales. Por el contrario, tenía un desagüe y el foso se usaba para concentrar ganado. También nos recuerda, el Prof. Giménez que la imagen icónica que retrató Juna Manuel Blanes de José Artigas, parado en las puertas de la Ciudadela, es una ficción que resume un discurso historiográfico mitológico que impregnó en el inconsciente colectivo de los uruguayos, pero que está muy alejado de la realidad. En su tiempo de ciudad amurallada, las murallas representaban el límite entre la civilización y la barbarie, campo y ciudad, orden y caos. Frente a una inmensa pradera desierta, traspasar las murallas siempre significaba el riesgo, el ingreso al dominio de los indios indomables, gauchos errantes y toda una fauna de seres humanos al margen de la ley. Protección militar ayer, vestigios arqueológicos de utilidad turístico – cultural hoy, las murallas protagonizaron historias y jugosas anécdotas que el Prof. Giménez ha sabido rescatar en un relato didáctico.

Los once capítulos son de una prosa seductora y abundante información, donde el lector se deleitará recorriendo varios siglos de historia urbana, aprendiendo mediante el disfrute y el asombro. El libro tiene un audaz formato cuadrado. Todos los capítulos cuentan con amplio soporte visual y el fino complemento de un librillo de imágenes en papel satinado. Como un inteligente complemento, aporta en su parte final, un glosario de términos que ayudarán mucho al lector a comprender el lenguaje de la arquitectura militar. Solo se le puede cuestionar, que tratándose de una mirada montevideana, de un historiador montevideano, sobre un área montevideana, no profundice en una visión comparativa, porque al fin de cuentas, no solo fuimos tan fuertes en Montevideo y construcciones fortificadas, las hubo en distintos rincones del país. Es una edición jugada, pero justificada. Una producción de una calidad, que muy pocas editoriales uruguayas se atreven a hacer. Viene con prólogo de nuestra colega, la Prof. Adriana Careaga, directora del espacio cultural Al Pié de la Muralla, del que el investigador es asesor. Alejandro Giménez, es profesor de Historia egresado del IPA, ejerció como periodista deportivo, fue también asesor del Ministerio de Educación y Cultura y actualmente es asesor del Ministerio de Turismo y ha colaborado en el diseño de algunos museos. Las murallas de Montevideo no son su único dominio. También ha publicado estudios sobre la historia de Montevideo, los presidentes uruguayos y una historia social del futbol uruguayo. La mayoría, producciones de Linardi y Risso y trabajos que con justicia, se han reeditado. Pensando en un rápido agotamiento de esta obra, suponemos que tampoco quedará en una sola edición.

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