Cultura

Poesía y heteronomía: entrevista exclusiva con Washington Benavides

3 marzo, 2017

Gaceta Hoy (GH) tuvo la oportunidad de entrevistar a Washington Benavides (WB), poeta y cantautor uruguayo de gran trayectoria, tanto a nivel nacional como internacional.

GH: ¿Qué es para usted la poesía de Washington Benavides?. ¿Es un oficio, una profesión o un simple ejercicio mental?

WB: Bueno, me salgo de dentro de Washington Benavides para contestar esto. En un pseudo prólogo de uno de mis libros yo intento responder qué es la poesía para mí y lo que hago es dar una cantidad impresionante de posibilidades. ¿Por qué? Porque yo no soy solo yo, sino que me acompaña una constelación de poetas heterónimos como Pedro Agudo, como John Filiberto, como Joan Zorro, que son heterónimos míos que ya tienen libros publicados y que son distintas líneas. Joan Zorro por ejemplo, es un poeta cátaro, provenzal. Los otros dos sí están más ligados a mí. Pedro Agudo es un coetáneo de mi ciudad de origen Tacuarembó, fuimos estudiantes juntos. Él muere muy joven y escribió un libro que ha sido premiado “Amarili y otros poemas”. Joan Filiberto es ex-alumno mío. Estuvo mucho tiempo en la dictadura en Brasil y aparte de haber colaborado en varios libros conmigo, publicó un libro que para mí si no es uno de los mejores, sino el mejor libro de todos los libros de poesía de esta constelación benevadiana. Es un libro que editó Ediciones de la Banda Oriental. Por lo tanto, date cuenta que yo soy varios personajes. Empecé a tener heterónimos antes de conocer al maestro de los heterónimos y que después se estudió la heteronomía, cosa que no se estudiaba, que es Fernando Pessoa, un portugués.

GH: ¿Cuál es aquélla corriente literaria que fue más influyente a lo largo de su obra poética?

WB: Yo en Tacuarembó era y sigo siendo un devorador de libros. Siendo un chiquilín en una librería importante descubro la poesía anglosajona que tuvo para mí una importancia y tiene una importancia formidable, y la poesía chino-japonesa. Pero todo eso, por encima de lo que lo que era la avalancha de ciertos grandes poetas que pesaban en los jóvenes como yo, por ejemplo, como Pablo Neruda, la generación del 27 española con Federico García Lorca, Luis Bermúdez, entre otros, Vallejo. De ahí que mi poesía de adolescente no tenía nada que ver con lo que se estaba publicando en Montevideo. Hay una anécdota muy graciosa; yo mandé unos poemas, me inicié como profesor de literatura en la ciudad de Paso de los toros, a la que se llama Santa Isabel de Paso de los toros. Se llaman isabelinos a la gente de ahí. Le mandé a Marcha una serie de poemas isabelinos y un ayudante, Ángel Rama que fue uno de los grandes mentores de mi poesía, dice “ah, usted le ha dado por la poesía del siglo XVII inglesa”. Los poemas isabelinos significaban poemas de Paso de los toros.

GH: ¿Cómo empezó a incursionar en la poesía y en la música?

WB: Mi padre que aparte de ser procurador y periodista, fue un excepcional guitarrista al que el mayor estudioso del folclore latinoamericano en nuestro país, Lauro Ayestarán, le grabó 40 temas de guitarra. La guitarra estuvo ligada a mis oídos desde niño. La música era el sonido habitual desde mi más tierna infancia. Me inicié más que en las letras, en el dibujo, la pintura. No hay sin embargo cultures en mi familia y yo me inicié desde la escuela como dibujante y pintor. Recién cuando entro en el liceo, ya adolescente, es que de pronto las palabras empezaron a dominar y terminaron reinando mucho más que la música y el dibujo. Ahí la influencia fue probablemente los romanceros, El cantar de Mio Cid, los cantares de gesta, Rosalía de Castro, a la que traduje siendo niño. Ahí empezó el Benavides escritor aunque seguí por supuesto en la música hasta el punto de que como soy zurdo, no pude estudiar con mi padre guitarra. Entonces estudié canto con Don José Tomás Mujica, un músico español que llegó a Tacuarembó (medalla de Oro en el Conservatorio de Madrid) y con el que terminé colaborando, no solamente estudiando con él, sino también haciendo algunas canciones. Después con ex-alumnos conformamos un grupo que terminó llamándose el Grupo de Tacuarembó, en donde estaban algunos de los grandes músicos del país como Eduardo Darnauchans, Eduardo Larbanois, Carlos Benavides, Numa Moraes, nombres fundamentales de la música popular uruguaya y que fueron alumnos míos.

GH: ¿Qué importancia ha tenido Darnauchans para usted y para la cultura musical uruguaya?

WB: El Darno es un creador absolutamente único. No hay en Uruguay, ni en Argentina, ni en ninguno de los países, que sea un trovador como Darnauchans. Darnauchans es un trovador, es decir, un poeta que hace música. No es un baladista, no es un cantautor, es un trovador. Fui invitado a la reunión de poetas del mundo en Medellín por la revista Prometeo y llevé para mostrar el disco “Sansueña” de Darnauchans, en donde él había musicalizado tres textos colombianos. Dos de Porfilio Barba Jacob y uno de José Asunción Silva. Cuando lo escucharon quedaron muertos, querían averiguar en dónde podían comprar, en qué discográfica de allá podían comprar y les dije “Darnauchans nunca grabó fuera del país”. Sus canciones fueron el tema de toda la reunión. Sin embargo, acá Darnauchans vivía a salto de mata. Se muere su esposa, alcohólica como él, muerto de hambre, sin trabajo. Y ahí sí tiene razón Jorge Buscaglia que dijo una frase memorable: “No hay mejor sponsor que la muerte”.

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