Opinión

El FBI investiga a Donald Trump

23 Marzo, 2017

Por Hugo Horacio Del Granado

El Presidente de los Estados Unidos Donald Trump está -ya es oficial- siendo investigado por el FBI por sus supuestas relaciones pérfidas con Rusia y el gobierno de Vladimir Putin. Así lo confirmó el día lunes al mundo entero su Director James Comey, un hombre de enorme estatura; sus más de dos metros de altura lo hacían perfectamente distinguible a su entrada al Longworth Building, edificio donde tuvo lugar la audiencia congresal en la que se hizo la revelación.

James Comey es un abogado estadounidense con una larga carrera profesional en el sector público y también el privado. Comey es conocido por haberle plantado cara a oficiales del gobierno de George Bush hijo, cuando estos, buscaban ampliar el poder de espionaje del gobierno federal dentro de los Estados Unidos. Comey se negó a autorizar algunos aspectos de la ampliación cuando era suplente del Fiscal General John Ashcroft.

Cuando Comey se negó a firmar la autorización, estos funcionarios impertinentes fueron hasta el hospital buscando a Ashcroft quien sufría de apendicitis. Comey fue tras ellos hasta el hospital para asegurarse de que su jefe no se sintiera obligado a firmar documento alguno en condiciones de postración. No fue seguramente agradable para aquellos bellacos, que trabajaban como funcionarios en la Casa Blanca y buscaban aprovecharse del abatimiento del Fiscal General titular, encontrarse con el enorme Comey en el Hospital. La autorización jamás se firmó y los funcionarios se vieron luego involucrados en serios problemas por su poco apego a las leyes.

Es inusual que un Director del FBI declare públicamente que se esté realizando una investigación, más aún si el investigado es el Presidente de los Estados Unidos. Gente cercana a Trump, varios de sus asesores e incluso su círculo íntimo, estaban convencidos de que Comey iba a ir a la audiencia congresal a negar la existencia de una investigación que involucre Trump y a Rusia. Esta certeza provenía en parte del hecho de que Comey había, en teoría, ayudado a la campana electoral de Donald Trump, al revelar que Hillary Clinton estaba siendo investigada por unos emails. Esa revelación, a pocos días de las elecciones, fue para muchos la causante de la derrota de la candidata demócrata.

Trump podía, en los primeros días de su presidencia, haberse deshecho fácilmente de Comey, quien fue puesto en el cargo de Director del FBI por el ex presidente demócrata Barack Obama, pero decidió ratificarlo debido al incidente de la investigación de los emails de Clinton. Lo que Trump y su círculo íntimo no sospechaban es que ellos también estaban siendo investigados por Comey y sus intocables desde mediados del 2016.

Tomar el inusitado paso de revelar la investigación ante el congreso de los Estados Unidos puede ser parte de una brillante estrategia para evitar que esta investigación sea obstruida y archivada permanentemente usando el abrumador poder de la Casa Blanca. Es posible que la investigación tome varios meses en concluir, y es posible también que la investigación llegue a la conclusión de que Trump y sus allegados no tuvieron nada que ver con las trampas de Putin y Rusia. Pero también podría terminar con la destitución de Trump de la presidencia de los Estados Unidos y con el fin de su rocambolesca vida política y empresarial. En todo caso el formidable Comey y su audiencia ante el congreso de los Estados Unidos no abandonaran la memoria de quienes pudimos, arrobados, escucharla en vivo.

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