Política

La insostenible demanda marítima de Bolivia contra Chile

23 Marzo, 2017

Sandra Namihas, coordinadora del Instituto de Estudios Internacionales (IDEI) de la Pontificia Universidad Católica del Perú, es la autora de una monografía impresa años atrás, titulada “La demanda boliviana contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya”. En su extenso trabajo de investigación, concluye: “Si bien es difícil llevar adelante un análisis jurídico de la demanda boliviana al no contarse a la fecha con la memoria —destinada a desarrollar los puntos señalados en su demanda y ofrecer las pruebas pertinentes— ni con la contramemoria chilena, creemos pertinente llevar a cabo ciertas reflexiones de carácter preliminar, en el ánimo de esclarecer algunos puntos e invitar a reflexión en otros”.

Un primer aspecto es que la demanda boliviana solicita a la CIJ determinar que Chile está obligado a negociar una salida soberana al mar. Al respecto, debemos tener presente lo señalado por el juez Moore en el Asunto Mavrommatis, cuando dice: «las negociaciones son, en el terreno internacional y en el sentido del Derecho Internacional, el método legal y regular de administración según el cual los gobiernos, en el ejercicio de su incontestable poder, persiguen sus relaciones mutuas y discuten, ajustan y solucionan sus diferencias».

En efecto, la negociación es un medio diplomático de solución de controversias que tiende a facilitar el acuerdo entre las partes, pero sin carácter vinculante. Esto quiere decir que la obligación de negociar es sencillamente una obligación de medios, y no de resultado, por lo cual las partes no tienen la obligación de llegar a una solución concreta de la controversia. Como lo señaló la Corte Permanente de Justicia Internacional (CPJI): «el compromiso de negociar no significa entenderse». Así, aunque la CIJ aceptase que Chile está obligado a negociar, ello no resolvería el fondo de la controversia que es darle el acceso soberano al mar a Bolivia, en tanto no existiría obligación de llegar a ese resultado mediante la negociación, objeto en sí de la demanda presentada por el país altiplánico.

En otras palabras, no llegamos a entender cuál es el propósito de la demanda boliviana, en la medida que en el supuesto que Bolivia ganara el caso, ello no resolvería su situación mediterránea, sino que tan solo obligaría a Chile a ingresar a una nueva negociación, pero no garantizaría que este país le conceda un acceso soberano al mar.

Esto último nos lleva a un segundo tema y es en qué medida la Corte Internacional de Justicia puede llevar adelante un proceso cuya petición no conduce —en caso de ser declarada fundada— a la solución misma de la controversia. Sobre el particular, este tribunal ya se ha pronunciado anteriormente, señalando que no es posible recurrir a él cuando verifique que la sentencia será simplemente declarativa, esto es, sin ningún efecto práctico; concretamente se ha negado a resolver el fondo del asunto cuando ha considerado que el fallo tendría un mero efecto declarativo. El tema aparece contemplado en la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia, de 2 de diciembre de 1963, relativa al Asunto del Camerún Septentrional. Un tercer tema está relacionado a los denominados actos unilaterales de los Estados (AUE), que en la actualidad son indiscutiblemente fuente del derecho internacional, es decir, normas generadoras de derecho. Al respecto, debemos tener en cuenta que no todos los actos unilaterales son creadores de derecho —como indicó la CIJ en 1973 en el Asunto de los Ensayos Nucleares entre Francia y Australia-Nueva Zelandia—, por lo que Bolivia deberá probar que las declaraciones chilenas que presentan como probatorios de un AUE son en realidad tales, para lo cual deberá establecer sus elementos constitutivos: manifestación de voluntad autónoma, unilateral, con el objetivo e intención de producir efectos jurídicos, cuya validez no dependa de otros actos jurídicos, conforme al derecho internacional y que reúna ciertos requisitos de capacidad (emanada por órgano competente), de forma (pública) y de fondo (la declaración debe ser hecha con ánimo vinculante).

Finalmente, en la medida en que un acto unilateral es una reconocida fuente de derecho internacional, produce inmediatamente la existencia de una obligación para el Estado declarante y un derecho para el Estado receptor. Sin embargo, en el presente caso, Bolivia no solo sostendría que las declaraciones unilaterales chilenas han creado a su favor el derecho de exigir a Chile una negociación, sino también afirma que tales declaraciones han creado un «derecho expectaticio» a su favor, concretamente, la expectativa de tener acceso soberano al océano Pacífico. Este es un punto interesante que tendrá que ser resuelto por la Corte, es decir, determinar si el AUE puede generar no solo derechos en favor del destinatario de la declaración, sino también «derechos expectaticios».

7 comentarios

  1. Juan Perez dice:

    ¿Hacer una “monografía” para decir “NO ENTENDEMOS”?
    Que inteligente la mujer y todos los que leen y creen.

    1. evo corrupto dice:

      Vos no la entenderás, lo que no se entiende es la demanda boliviana.

  2. Peter Lewy dice:

    En pocas palabras, un verdadeo y equilibrado diagnostico de una situacion muy discutible.

  3. Ramobal dice:

    El paper tiene solamente hasta el punto 3 , es decir hasta los “Los pasos siguientes a la demanda”? Donde puedo obtener todo el domumento?

  4. Patzi dice:

    La Sra esta mal informada al respecto. Bolivia no esta obligando a Chile a negociar una salida soberana hacia el oceano..Su comentario me parece ,mas que una escritora de novelas de suspenso,por cierto bien escritas ,,mucha literatura y poco entendimiento…Vamos a poner un ejemplo simple..Si un Hermano te ofrece comprarte una casa en varias ocaciones y nunca cumple lo prometido…..ese es uno de los reclamos Sra escritora CONCIENCIA Y NO BURLA entendio ?…y hay mas,,,por ahora ahi nomas

  5. orlando dice:

    Si la demanda boliviana se circunscribe a sólo exigir el dialogo para el cumplimiento de promesas por parte de Chile, es una pérdida de tiempo y de mucho dinero. Podrian pasar otros 100 años sin alcanzar el objetivo final de una salida soberana al oceano pacifico.

  6. Pattos dice:

    La cesión de soberanía territorial por parte de un Estado, cualquiera sea su fórmula, es un acto exclusivamente soberano, dónde ningún ente internacional puede ejercer coacción alguna para obligar a una nación a desprenderse de parte de su territorio; lo mismo sucede con una negociación, la cuál debe ser obligatoriamente libre y soberana.
    Bolivia sólo busca meter bulla internacional con el vano intento de generar apoyos y así obligar a Chile a acoger su absurda y añeja aspiración marítima.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright (c) 2017 Copyright Gaceta Hoy All Rights Reserved.