Cultura

Silencio de Martin Scorsese: el silencio de la fe y la estridencia de la intransigencia

23 marzo, 2017

         Por Aldo Solé Obaldía

Pocas veces, el cine ha expresado la sociedad de dos mentes tan geniales como en el caso de Silencio, la última película del neoyorkino Martin Scorsese, basada en la novela del japonés Shushaku Endo.  Se trata de un drama histórico ambientado en el Japón de la segunda mitad del siglo XVII, a donde llegan dos jesuitas portugueses en busca de su mentor, de quien se rumorea que ha renunciado a su fe de forma pública, luego de horrendos suplicios.

En aquel país del lejano oriente, que tímidamente comenzaba a abrirse al mundo, pero aún dominado por prejuicios xenófobos y con un régimen ferozmente intolerante, ambos sacerdotes serán testigos y padecerán en carne propia, la violencia con que se perseguía en Japón a los cristianos de afuera y de adentro.

Excelente fotografía y seductores paisajes atemperan las escenas de excesiva crueldad.

Hay un lenguaje común que une a Scorsese y Endo: un profundo catolicismo y su obsesión por plantear el desafío de la defensa de la fe hasta las situaciones límites.

Silencio es una historia de fe y de lucha interior contra las incomprensiones y las intransigencias y es, además, una excelente oportunidad para difundir la obra de este singular novelista histórico japonés, aún poco conocido en el mundo hispano.

Shushaku Endo (Tokio, 1923 – 1996) fue un reconocido escritor japonés del siglo XX que escribió con la singular perspectiva de ser japonés y católico (la población cristiana en Japón es menor al 1%). Junto con Junnosuke Yoshiyuki, Shotaro Yasuoka, Junzo Shono, Hiroyuki Agawa, Ayako Sono, y Shumon Miura, Endō está incluido en la “Tercera Generación”, el tercer mayor grupo de escritores después de la Segunda Guerra Mundial.

Poco después de su nacimiento, sus padres se marchan con él a vivir a la zona japonesa de Manchuria. En 1933, sus padres se divorcian y su madre regresó con Endo a Japón para vivir en Kobe, la ciudad natal de la madre. Aun siendo Endo un niño pequeño, su madre se convirtió al catolicismo, por lo que Endo fue criado como católico. Fue bautizado en 1935 a la edad de 12 años, y le fue dado el nombre cristiano de Paul.

Desde 1950 a 1953 estudió Literatura Francesa en la Universidad de Lyon. Sus novelas reflejan muchas de las experiencias de su niñez. Estas incluyen el estigma de ser un forastero, la experiencia de ser extranjero, la vida de un paciente en el hospital, y la lucha contra la tuberculosis. Su fe católica puede verse de alguna forma reflejada, y es a menudo una característica principal. La mayoría de los personajes luchan contra complejos dilemas morales, y sus elecciones a menudo provocan resultados trágicos. Su obra ha sido comparada con la de Graham Greene. De hecho, Greene catalogó a Endo como uno de los mejores escritores del siglo XX.

Su primer gran novela aparece en 1958: El mar y el veneno. Ambientada en el Japón de la II Guerra Mundial, el protagonista, un estudiante de Medicina, participa en una serie de experimentos médicos realizados sobre prisioneros de guerra estadounidenses, tales como extirpaciones o una vivisección sin anestesia. Pronto descubrirá que esos brutales experimentos son productos del fanatismo militar japonés y no de un verdadero interés científico. Basado en hechos reales.

Posteriormente, llegaría Silencio, de 1966. La siguió Escándalo, La muchacha que dejé atrás y La persona de Jesucristo. Luego, aparecería en 1980, El samurái, la primera de sus novelas traducida al español. Aún es difícil de encontrar, aunque fuera editada por Planeta, pero nada despreciable para quien tenga la suerte en encontrarla. La historia es similar a Silencio.

Ambientada en unas décadas anteriores, aunque en una región del Japón más pragmática, cuenta la historia de la segunda misión diplomática de japoneses a Europa emprendida por un grupo de comerciantes que, custodiados por sumuráis, se embarcan rumbo a Europa, con la misión de ser recibidos por el Papa y convertirse al cristianismo con la única esperanza de que eso les abra oportunidades comerciales con occidente. La aventura incluye un pasaje por México, en medio de revueltas de indios contra las autoridades españolas. La historia entrelaza las expectativas de los comerciantes japoneses, las esperanzas y los miedos de los cristianos, las lentas aperturas mentales, así como los celos que despertaban los jesuitas en otras órdenes católicas como los franciscanos y dominicos. Y es que el singular éxito de los jesuitas no solamente se dio en Sudamérica.

Tal vez, Scorsese se interese por esta novela como se interesó en Silencio. De cualquier manera, Silencio no debería de ser la única obra de este genial escritor nipón, que inspire a un gran cineasta.

En 1994 Endo presenta su última novela: Río profundo. Cuenta las historias de cinco japoneses que luego de muchos sufrimientos y traumas, se lanzan a la búsqueda de una respuesta que los defina en este mundo, llevándolos hasta la India, donde visitarán algunos templos, pero donde no faltará la presencia cristiana.

La obra de Endo siempre es profunda. No se deja llevar por lo panfletario ni cae en lugares comunes. Siempre representará un gran desafío para el cine occidental, a la hora de contar una gran historia desde lo más profundo de los seres humanos.

1 comentario

  1. Mauricio Ochoa Urioste dice:

    Aunque no vi la película, el comentario del profesor y escritor uruguayo Aldo Solé me invita a hacerlo, pues inspira un conjunto de manifestaciones propias de la fe en el pasado. En su incisivo comentario, Solé me recuerda “La misión” dirigida por Roland Joffé, que refleja el extenso y vasto universo de la evangelización, pero también de la conversión del hombre, dos elementos a veces negados de modo “proselitista”, y otras veces provocador de “fanatismos” fuera de lugar.
    Propio de todo lo anterior, la visión de Scorsese sobre las numerosas afrentas contra grupos religiosos es Kundun, que relata la vida del Dalái Lama, hasta su huída a India.
    Indudablemente Scorsese deja tras de sí mismo, un enorme caudal para explicar el “hecho o fenómeno religioso”. Y en El Silencio, inspirado en una novela del japonés Shushaku Endo, renacen los asuntos de mayor dimensión existencial del hombre y la mujer.
    Felicidades y enhorabuena, por el análisis crítico de la obra.

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