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Cristiano mete al Madrid en semifinales con un triplete

18 abril, 2017

Cristiano, Marcelo y Kassai, que fue la forma humana que tomó la flor de Zidane. He ahí el partido.

El Madrid consigue la séptima semifinal año consecutiva, lo que no ha hecho nadie. Aunque el Bayern fue mejor equipo y protestará durante años la actuación de Kassai, que es árbitro de tintes caseros como se notó en la primera falta, con tarjeta aspaventosa para Vidal.

Zidane impuso su flor, aunque volvió a estar mal en la opción inicial dejando las bandas para ellos.Y Ancelotti logró un Bayern más reconocible que el de Pep Guardiola. A su modo triunfó también.

Y finalmente Cristiano, que reubicado de 9 y subido a los hombros de un Marcelo aun mejor, desequilibra la rivalidad europea: seis rondas para el Madrid, cinco para el Bayern. Cristiano ha encontrado la manera de envejecer, de estirarse años y años con un fútbol de apariciones.

El Bayern comenzó ocupado el campo del Madrid, dominando la pelota y las bandas. Eran dos hombres contra el lateral. La sensación inicial ya la conocíamos: un primor de equipo con escasa picardía arriba.

El Madrid solo podía salir a la contra en cada corte de Casemiro o al agobiar a Thiago y Vidal, los jugadores en los que repostaban extremos e interiores.

En el 14 subió el Madrid por primera vez, fue Marcelo. Y en el 22 por fin tuvo la pelota un minuto y pudo rematar.

Ahí se empezó a abrir el partido. En la activación fueron vitales Marcelo y Carvajal. En el Bayern asomó cierta debilidad en defensa: tembló Neuer y falló Hummels.

En las contras, Xabi Alonso resoplaba y parecía siempre (literalmente) en el final de su carrera. El español hacía un juego esencial, táctico, casi con la mirada.

El Bayern ya llegaba mucho menos. Ramos controló a Lewandowski, incluso acrobáticamente, y Casemiro ahuyentó a Thiago de la zona de peligro.

Lo hacía bien ese Madrid, salvo rematar en las llegadas que fue teniendo (un par de contras de Cristiano y los chuts de Kroos como llegador); el Bayern tampoco hacía su parte: a menudo todo se le quedaba en centros de Alaba que no ganaba nunca y en merodeos de Ribery. El partido no daba tregua y los equipos estaban larguísimos, ancelottísimos, repartidos de área a área como en un partido de exhibición. ¿Era buen augurio eso?

Al inicio de la segunda parte, otra llegada peligrosa de Alaba con chut de Robben la sacó en la línea Marcelo (angelical). Pero al minuto siguiente, el extremo le ganó a Casemiro un penalti que Lewandowski no falló.

La superioridad alemana en las bandas continuó. El Madrid defendía con 9 sin disimulo. Vidal tuvo otra clara ocasión y fue Marcelo, otra vez, el encargado de despertar el ataque tas el gol. Marcelo es el revulsivo futbolístico y mental del Madrid.

El Bayern devolvió al Madrid a su campo y ya sí que daba una sensación real de peligro. Jugó al fútbol. Thiago frecuentó a Robben y el equipo se gustó, se liberó, fue más él mismo que el Madrid, que estaba agazapado y tímido. Ribery equilibraba la posible superioridad en la media del Madrid con un gran partido

Algo en honor a Carletto: era el Bayern menos automático que con Pep, ¡pero ya se le veía el viejo colmillo! Era el temible rojo-acongojo extendiéndose por el campo.

Ante los problemas, Zidane metió por fin a Asensio y Lucas para sellar las bandas. El Bayern era digno de ver atacando: tres líneas crecientes (2-3-4) y Lewandowski en punta, cada vez más amenazante.

El partido fue cogiendo un tono agónico: una contra personal y desordenada de Carvajal por la mitad del campo, por ejemplo. Pero el Bayern se ponía aún más frío con la finura de la conexión entre Robben y Lewandowski,

El Madrid llevaba un año sin dejar de marcar gol, así de bueno era el partido alemán, cuando en el 75, Casemiro (mejor cuanto más alto es el nivel) puso un gran pase que remató Cristiano.

El viejo Bayern apareció al instante, en la enésima llegada Ramos se marcó gol. Ramos es la invocación del fario en el Madrid. Y la segunda parte fue la reaparición del viejo histórico, la reaparición de sus rasgos.

Kassai expulsó a Vidal, que no había tocado a un estupendo Asensio (mejor que Isco), y el partido se le alivió al Madrid. El Bayern es tan arquitectónico que con 10 lo nota, aunque en la prórroga no renunció al juego, con un eterno Robben al que doblaba Douglas y un Thiago extraordinario.

Estaba el Madrid ante un equipo enorme, y quizás mejor, pero apareció Cristiano para marcar. Solo necesitó un metro de libertad, aunque parte de ese metro saliera del fuera de juego. Con el Bayern roto, Marcelo le regaló el hat trick a Cristiano y Asensio se subió al 11 con otro gol.

Mucho castigo tuvo el Bayern. El que merecía, un poco más, y el de medio siglo de rivalidad. Ya se les oye fabricar la revancha. ABC.-

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