El Mural Digital

Vaivenes amorosos

15 mayo, 2017

El encuentro intenso, provocativo y fermental de dos artistas opuestos y complementarios, una bailarina y un escultor, en un loft que comparten en un abandonado edificio de Sao Paulo, está en el eje de “Pendular”, premiada realización brasileña dirigida por Julia Murat.

El filme fue presentado en el marco del 35ª Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, y trajo Cinemateca a Raquel Karro, bailarina, coreógrafa, trapecista y actriz, que despliega toda su capacidad física y fuerza expresiva en la exigente puesta en escena del filme. Para ella la experiencia le permitió mostrarse en forma natural e íntima frente a la cámara y compartir la mirada femenina que atraviesa la película desde su concepción y realización. La contraparte masculina la aporta  el experimentado actor teatral y de cine Rodrigo Bolzán, que sostiene con aplomo un trabajo igualmente exigente y revelador. Con esta singular dupla protagónica dialogamos sobre esta propuesta que  explora los vaivenes de una relación apasionada y creativa  y que viene transitando con muy buena repercusión internacional.

La película ha sido definida como un conmovedor y juguetón retrato de una pareja debatiéndose entre la rivalidad y el deseo de construir un futuro juntos. ¿Es esto correcto? ¿Qué es lo que plantea este filme? ¿Es una historia de amor, un drama o una comedia?

R.B: La pareja, los protagonistas ambos son artistas que intentan hacer y compartir un espacio de su vida y su trabajo. Ella bailarina, él escultor, entonces tienen esta diferencia de la naturaleza en sus trabajos porque él trabaja con materiales pesados y ella con el aire y el vacío. Ahí comienza todo. Ellos empiezan a mezclar su vida, esta tentativa de trabajar y de vivir armoniosamente, pero no pasan nada bien. Es una forma poética, estética de mirar porque es un espacio muy bello que ocupamos en Río de Janeiro para hacer esta peli. El lugar es una fábrica abandonada, donde la tentativa de vivir y trabajar al mismo tiempo, es el desafío poético que la peli trata de mostrarlo.

¿Quién fue lo que los motivó a participar en este proyecto?

En este proyecto, fue la directora la que nos buscó.

¿Ya la conocían?

R.K: Yo la conocía de Río de Janeiro, sabía que hacía películas pero ella me conocía de los tiempos que trabajaba más como trapecista ya que ella tomó unas clases que yo estaba dando.

¿La tuviste como alumna?

R.K: Una vez, una clase de creación, pero ella no volvió, nunca pregunté por qué, pero supe que tenía un bebé muy pequeño.

Ella buscaba una bailarina. La película tiene un foco muy grande en las artes, la danza, la escultura, siempre fue la intención de mostrar los procesos de creación más que coreografías u obras prontas, que se pudiera creer… porque habla del proceso de creación, no habla del resultado.

Saca esta cosa mítica que hay un poco romantizada acerca del trabajo del artista, intentamos hacer algo que trate de mostrar el sudor del trabajo día a día.

Ella siempre pensó que debería de ser una bailarina, más que una actriz y al final cuando hacía los test, la parte de actriz no marchaba bien así que cuando me buscó ya sabía que yo trabajaba más como actriz en ese momento que como bailarina o como trapecista.

Nosotros nos interesamos, pienso que puedo responder por los dos que justo por tener la oportunidad de como artistas también hacer un encuentro ficcional que se mezcla un poco con nuestra realidad, en nuestro caso somos actores, pero sí, nos colocamos como prueba de encuentro entre dos artistas que tienen que conocerse, hacer el amor en la ficción. Ambos tenemos la prueba de convivir y producir un drama poético lindo de ver, conviviendo tres, cuatro meses. Nos interesó hacer esta ficción a prueba personal.

Desde el título se alude a un movimiento, a una oscilación los personajes a lo largo del relato. Hay elementos plásticos y también cuerpos en movimiento. Ustedes hacían mención justamente de este tema. ¿Cómo se trabajó esa relación durante el rodaje?

R.B: La película empieza exactamente con la división del espacio con una cinta anaranjada. Esta imagen del péndulo está puesta justo en el comienzo. Todo se inicia cuando estamos tratando de dividir el espacio con lo que resta de la cinta, hacemos como una bolita, empezamos a jugar fútbol un poco aleatoriamente. Ya desde el comienzo estamos dividiendo para un lado, para otro. Es como la imagen, el lenguaje natural de toda la peli.

¿Fue filmado en orden cronológico?

R.K: Se intentó hacerlo, hay una que otra cosa que no fue posible por las locaciones pero sí, se hizo todo lo posible. Hicimos un orden para que no hubiera muchos cambios porque ellos viven en el mismo espacio donde trabajan así las cosas naturalmente van cambiando. El espacio empieza a tener más y más esculturas, menos y menos espacio para la danza, y esto cronológicamente era necesario y primordial también para la dirección de arte.

Hablabas sobre todo tu Rodrigo hace un instante, del vínculo, de este diálogo, de este descubrimiento, conocimiento que tuvieron que ir haciendo ustedes y también los personajes y hablabas de las relaciones y del hacer el amor, de las relaciones sexuales. Algunas escenas de intimidad corporal demandaron una mayor exigencia para ambos. ¿Fue esto lo más difícil del rodaje? ¿Cómo lo fueron elaborando?

R.B: Yo diría que sí hay dificultad, pero son escenas donde se cuenta algo muy personal, muy íntimo pero que es muy nuestro. A mí me gusta esta prueba, no es algo que me dolió hacer. Otros momentos  creo que sí, contestando a tu pregunta sobre la dificultad, yo pienso que más difícil fueron, por ejemplo, los diálogos duros que tenemos, donde menospreciamos al otro, el trabajo del otro. El personaje que yo hago hace comentarios muy duros acerca del trabajo de ella, la relación un poco psicológica.

Diría, además, que nunca las había hecho en cine, en la vida sí. Pero yo me di cuenta muy temprano en el proceso de la película que si yo ponía mucha energía en el pensamiento de las escenas de sexo, no me quedaría bien hacerlas, así que las encaré como una escena de improvisación. Teníamos un deseo muy grande de la directora de no hacer escenas de sexo falsas.

Las hicimos como una danza orgánica, como algo muy tranquilo de hacer para nosotros. Julia, la directora sabía lo que quería con ellas, estábamos muy bien cuidados. Y ellas acompañan también la progresión de la relación y del discurso.

El rodaje se hizo en un espacio único.

Sí, casi todo.

¿Esto facilitó de alguna manera el trabajo actoral?

R.B: Sí, con certeza. Hay una radicalidad en esta elección por elegir justo un espacio, es difícil porque era un lugar realmente insalubre, abandonado, no tenía tan buenas condiciones. Había estado abandonado por diez años. Para nosotros fue fácil porque somos actores y podemos meternos en la piel de lo que le pasaría a una pareja que viviera en un sitio como este.

Raquel, hace un instante hablabas de la crítica de Nueva York. ¿Cómo ha sido la recepción del público? Estuvieron acompañando el filme en Berlín, en Alemania, ahora están por aquí. En Berlín obtuvieron el premio de la crítica. ¿Qué tal les fue en esa experiencia?

R.K: Muy diferentes en cada ciudad. Hemos percibido que la atención del público para uno u otro aspecto de la obra es muy claro y puntual, estamos curiosos por saber qué pasará en Brasil.

Aún no fue presentada…

R.K: No, en Brasil aún no. Pero nos fue muy bien en las dos ciudades. En Berlín tuvimos cinco sesiones todas llenas y la conversación con los espectadores muy buena también, a la gente siempre le llega mucho la cosa del arte.

En Nueva York la presentamos en el MOMA. Fue todo muy especial allí, porque en la semana que estuvimos con la película fue también en la que murió la coreógrafa Trisha Brown de quien hablamos mucho en la película. Ella misma participa en formato video testimonial danzando en la película.

Sin saberlo, un homenaje…

R.K: Un poco, sí.

Alemania, Nueva York, ¿Cómo están pasando primero por el Festival de Cinemateca y después por nuestra ciudad, Montevideo?

La gente es muy participativa acá. Estamos pasando muy bien en Uruguay. Nos gustó mucho, ya queremos volver.

¿Tienen pensado que sigue con esta historia?; ¿Cuáles son sus expectativas?

Ahora esperamos un poco más de festivales, tenemos este premio de crítica de Berlín que es un festival muy reconocido en Brasil, en el mundo, al que se le suma el de la crítica reciente de Uruguay, pensamos que esto pueda ayudar un poco porque hacer el lanzamiento comercial en Brasil es muy difícil. En Brasil hay varios festivales importantes. Esperamos que seamos elegidos por alguno de ellos.

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