El Mural Digital

Broadway, la principal avenida de Florencia Pasquet

6 Junio, 2017

A un par de días de su presentación en el Ball Room del Victoria Plaza Hotel de Montevideo, la cantante Florencia Pasquet nos hace una puesta a punto del concierto que realizará acompañada por doce músicos y una importante lista de invitados y nos habla, además, de su inicio, sus géneros musicales cercanos, sus vínculos familiares con la música y el bagaje adquirido tanto en el plano nacional como internacional.

Antes de ponernos a hablar del tema que nos convoca, quiero conocer algo más de vos. ¿Cuándo comenzás a sentir que el canto y la música era a lo que te querías dedicar toda tu vida?

Desde que tengo uso de razón. No recuerdo un momento donde haya dudado de eso. Estudié otras cosas, estudié periodismo, soy masajista, pero desde que camino, canté antes que hablar. Nunca dudé de que me iba a dedicar al canto y a la actuación. Siempre fue lo que más me apasionó.

¿Qué te ha dado la música como expresión, que no te lo ha dado otra manifestación artística?

Cuando canto y cuando otros cantan, es una expresión emotiva constante, en general con las personas con las que yo trabajo realmente sienten lo que hacen. En Uruguay en general los músicos tocan porque lo sienten y lo que me da es eso, la libertad de ser quien soy siempre, sin filtros. Realmente es un ámbito donde soy yo en un 100%. Tengo la suerte de poder elegir bastante lo que canto y los mensajes que puedo llegar a transmitir, que para mí es lo más importante, dejar algo. Entonces, lo que me da a mí la música es la posibilidad de poder ser y sentir siempre en todo momento con autenticidad.

La familia Pasquet tiene una larga tradición musical ¿Cómo se transmitió esto en casa?

Sí, toda mi familia paterna son músicos. La música está en la sangre de los Pasquet desde Luis Pasquet, gran pianista de Jazz de este país, que falleció hace unos pocos años en Finlandia y tiene unas obras preciosas. Mi abuelo Ope, su hermano también tocaba muy bien el piano, y mis tíos y tías salteños tenían una orquesta familiar donde todos los domingos al mediodía tocaban en vivo en una radio en Salto. A su vez mi padre cantó toda la vida en coros, en el coro del (liceo) Zorrilla, era un barítono muy aplicado. Él me ayudó al principio a aprenderme las canciones más difíciles de jazz, me las enseñaba en poco rato, cuando yo recién empecé a trabajar profesionalmente en una orquesta. De repente iba con canciones dificilísimas, con melodías que no las sacás en una semana y él ya tenía el oficio del coro desde hacía muchos años. Mi madre canta hermosamente aunque no tiene tan buen oído, pero canta muy bien, y mi hermana canta imponente y toca muy bien la guitarra. En mi casa se escuchó siempre música clásica, se escuchaba mucho Silvio Rodríguez, mi madre tenía todos los discos de Pablo Milanés, escuchábamos mucho Los Beatles pero nunca Jazz y yo siempre sentí el Jazz y la comedia musical como muy parte de mi ADN. Desde muy chiquita, con 4 años miraba el Mago de Oz, a Judy Garland, era mi ídola.

¿Quién llegó primero, Raúl Medina o María Noel Taranto?

Raúl Medina fue la puerta a un montón de cosas. Yo entré en un programa de televisión que se llamaba Casting en Canal 12. A partir de allí empecé a trabajar en la orquesta de Raúl Medina, ahí conocí a un montón de artistas, entre ellos a María Noel Taranto. Ahí fue cuando conocí a Raúl que pude empezar a cantar eso que tenía en las venas y no lo estaba pudiendo liberar, el jazz.

¿Qué podés decir de cada uno de ellos, tanto de Medina como de Taranto? ¿Qué influenciaron en tu proyección?

Los dos son mis padrinos, él es mi padrino musical y ella es mi madrina artística, musical también, porque Raúl (Medina) me vio crecer musicalmente, me dio un montón de oportunidades, me ayudó y me ayuda siempre en mi carrera, me ha enseñado a cantar estilos diferentes, me ha mostrado la belleza en música que quizás yo ignoraba o creía que no me gustaba, pero en realidad no la entendía. Me explicó muchas cosas, me abrió las puertas de muchos trabajos acá en Uruguay y en el exterior. Y María Noel (Taranto), que la conocí con 18 años, un año después de conocer a Raúl, para mí y para mucha gente que sabe, es la mejor cantante de Jazz que hay en este país y a nivel sudamericano es de las mejores sin duda. Siempre le dije que me gustaba cantar Jazz y me escuchó cantar algunas cosas. Yo la escuché a ella y dije “pero esta persona es lo máximo, no puedo creer, la amo” se me caía la baba escuchándola porque es algo impresionante. Y además, que es flor de tipa, es una tremenda persona que también me ayudó siempre. El primer festival de Jazz en la calle en Mercedes, ahí estaba la orquesta de Raúl Medina con María Noel Taranto, me invitó y canté temas con ella. Me ayudó mucho a conocer repertorio nuevo, me contó la historia de tantas mujeres del Jazz, para que sintiera distintas las canciones, para poder interpretar mejor y siempre desde el compañerismo, de la amistad, que yo valoro mucho.

Si acercamos un poco tu vida al calendario más reciente está la integración a la banda de Gustavo Cordera. ¿A qué vibraciones nuevas te llevó esta experiencia? ¿Hay un antes y un después?

Sí en el sentido de que yo nunca había cantado para 20.000 personas. Si bien estaba en la parte de los coros, era toda una experiencia nueva el hecho de estar horas y días arriba de un ómnibus durmiendo. Vivís en el ómnibus y recorrés miles de kilómetros y vas de ciudad en ciudad. Estuvimos en Colombia, cantar con la altura no fue nada fácil, te sentís mal. Estuve en un Luna Park con él y su banda, eso es una experiencia increíble por supuesto, cantás para un público que no tiene nada que ver al que vos cantás siempre, canciones que nada que ver a las que vos hacés siempre, probás tu oficio, aprendés rápido, muy rápido todo un montón de canciones, te acoplás a un grupo humano que ya está armado hace mucho tiempo y estás al servicio de un artista que es muy polémico y muy particular. Sin duda fue una experiencia enriquecedora que me abrió el panorama de muchas realidades, yo estoy muy agradecida.

¿Vamos a ver alguna de esas nuevas destrezas adquiridas en el concierto del próximo 9 de junio en el Radisson?

Yo creo que todo suma, es imposible hacer una cosa que no te sume. Todo me aporta. Fue un lapso de ocho meses. Realmente yo me he hecho como artista en este país, en orquestas locales y viajando al exterior con artistas de acá. Ese tiempo lo aproveché, sin duda. Si cantás diez minutos en un lugar te va a sumar, algo diferente te va a pasar. Todo en la vida, lo que he hecho me hace ser hoy lo que soy.

Contanos la propuesta. ¿Qué vas a cantar?

Voy a cantar las cosas que más amo en la vida que son los musicales de Broadway, clásicos del musical como temas de “Los Miserables”, “Evita”, “Chicago”, “La novicia rebelde”, “La la land” clásicos de Disney. También voy a cantar musicales que no son muy conocidos porque yo soy muy fanática de los musicales y afortunadamente gané una beca hace un año y medio donde estuve estudiando.

En Nueva York, ¿no?

Sí, estuve en Nueva York cuarenta y cinco días, diez días en Los Ángeles y en Las Vegas. Teníamos clases con los protagonistas de las obras, clases increíbles que eso sí me ayudó muchísimo a interpretar distinto. Tuve grandes maestros allá en Nueva York y me traje toda esa información y creo que tengo un repertorio que está increíble, muy cuidado y muy pensado durante muchos meses para como armar un repertorio que estuviese realmente bueno, de musicales variados, con distintos climas e invitados porque hay muchos invitados en este show.

Por último, ¿cuéntanos que invitados van a subir a Broadway?

Son doce músicos en escena, yo como la voz principal y después tenemos un montón de invitados amigos como por supuesto María Noel Taranto, Gabriela Rodríguez y Jimena Molina, que son además dos amigas, grandes cantantes que las conocí también en Casting. Compartimos el coro Montevideo Gospel y Esteban Montaño, cantante de rock, Juan Carlos Balsa, es un tenor uruguayo que triunfa en Italia y Julieta Rada, otra amiga que estuvo nominada al Grammy por su último disco.

 

La cita es el viernes 9 de junio a las 20:30 hrs. en el Ball Room del Radisson Montevideo, Victoria Plaza Hotel.

Parte de lo recaudado será donado a la asociación civil, CEPRODIH (Centro de Promoción por la Dignidad Humana).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright (c) 2017 Copyright Gaceta Hoy All Rights Reserved.