Opinión

¿Los médicos somos enemigos del pueblo?

7 Junio, 2017

Virgilio Prieto Barrón[*]

 

Empiezo con este título porque al parecer lo que pretende el señor “Defensor del Pueblo” es hacer creer a la gente que la defiende de nosotros, y además ahora afirma que esta acción solo será contra el sector salud (discriminación).

Pues bien voy a tratar de reflejar en los términos más simples lo que tiene que vivir un profesional de la salud de nuestra Bolivia, no voy a hablar de los años de estudio, ya lo han hecho varios.

Un cirujano trabaja al borde de la muerte, luchando contra ella para salvar la vida de su paciente, porque para poder operarlo tiene que estar inconsciente, es decir en nivel de conciencia de insensibilidad, que le llamamos tercer plano, el plano siguiente es el coma, durante 2 horas o más  realiza maniobras que con delicadeza no deben dañar órganos vitales o vasos sanguíneos (arterias, o venas) que pueden causar hemorragia, todo esto mientras el anestesiólogo tiene que mantener en el plano mencionado, y evitar que despierte para que al moverse no complique la cirugía. Su templanza y su fe además de su capacidad están constantemente asediadas, pero tiene que soportar, porque es su misión.

Terminada la cirugía el paciente pasa a terapia intensiva hasta su recuperación de la anestesia. Mientras tanto el cirujano vuelve a su casa y ¿creen ustedes que se olvidó de su paciente? No, este está en su mente lacerando su intelecto, y pregunta por teléfono como esta su paciente.

Al día siguiente va a visitar a su paciente, valora, evalúa, cura, prescribe y si es fin de semana se va de descanso y por ahí a ver un partido de futbol, pero en su mente sigue su paciente, sigue pensando en que todo salga bien, porque estudió para ello, y pese a que las condiciones en las que labora no sean las mejores, lo va a seguir realizando, porque la medicina no es una profesión es una vocación de servicio permanente.

De la misma manera los médicos internistas que atienden pacientes delicados, con enfermedades, crónicas o degenerativas, que llegan en condiciones críticas, moribundos, viven pendientes de su evolución en los diferentes nosocomios, llamando o siendo llamados constantemente, visitando en horas nocturnas, o fines de semana a sus pacientes, y no hay horas extras, ni horas nocturnas, ni pago excepcional por trabajar fin de semana como otros sectores.

¿Y se pretende hacernos ver como enemigos del pueblo? Por favor, un poco de cordura, ningún medico estudia para dañar a la gente, sus éxitos no se reflejan como los de los artistas o los políticos, puede haber salvado mil vidas, pero un evento fortuito es magnificado, aprovechado para difamarlo, ofenderlo y exaccionarlo.

En estas condiciones deplorables, todavía se tiene que soportar las ofensas de la gente que exige, que se salve la vida o que se resuelva algo irreversible, que muchas veces ha sido ya complicado en otras circunstancias, que no se controlan como la medicina tradicional, a la cual respetamos, pero ahora cualquier persona se hace pasar por estos ofreciendo curas milagrosas y nadie defiende a la población de estos irresponsables.

En fin nuestra profesión elegida por voluntad propia nos expone a todo esto y mucho más pero seguiremos firmes junto al pueblo, luchando por nuestros derechos, hasta que Dios disponga.

 

[*] Médico epidemiólogo, Académico de Historia de la Medicina y Docente UAGRM

 

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