Ciencia

Los huesos más antiguos de nuestra especie están en Marruecos

8 Junio, 2017

Los científicos acaban de mover los orígenes de nuestra especie en el espacio y en el tiempo. Hasta ahora se pensaba que los restos de Homo sapiens más antiguos eran los encontrados en el este de África hace unos 200.000 años, pero se acaban de identificar huesos de cráneo, cara y mandíbula de miembros tempranos de nuestra especie en un yacimiento de Marruecos y se han fechado en cerca de 315.000 años.

Este descubrimiento indica que el Homo sapiens apareció más de 100.000 años antes de lo que se creía. Los hallazgos, publicados esta semana en dos artículos de la revista Nature, no implican que nuestra especie se originara en esa región del norte de África. Lo que sugieren es que los primeros miembros de nuestra especie evolucionaron en todo el continente, según destacan los autores.

“Hasta ahora se pensaba que el Homo sapiens probablemente se había originado bastante rápidamente en una especie de ‘jardín del Eden’ situado posiblemente en el África subsahariana”, comenta Jean-Jacques Hublin, coautor del estudio e investigador del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania).

“Pero ahora diría que ese ‘jardín del Edén’ es todo el continente africano”, añade Hublin, que durante una década ha sido uno de los responsable de la excavación en el yacimiento marroquí donde se han encontrado estos restos humanos más antiguos: el yacimiento de Jebel Irhoud, cerca de la costa atlántica.

Hublin supo de la existencia de este yacimiento por primera vez a comienzos de la década de 1980, cuando le mostraron una desconcertante mandíbula inferior de un niño procedente de dicho lugar. En excavaciones posteriores, se encontraron un cráneo, junto a herramientas de piedra sofisticadas y otras muestras de la presencia humana.

Los huesos “parecían demasiado primitivos para ser algo comprensible, por lo que la gente llegó con algunas ideas extrañas”, dice Hublin. Los investigadores supusieron que tenían 40.000 años y propusieron que los neandertales habían vivido en el norte de África.

Pero más recientemente, los investigadores han sugerido que los humanos de Jebel Irhoud eran una especie arcaica que sobrevivió en el norte de África hasta que el Homo sapiens del sur del Sahara los reemplazó.

África oriental es donde la mayoría de los científicos colocan los orígenes de nuestra especie: dos de los más antiguos fósiles conocidos del Homo sapiens –cráneos de 196.000 y 160.000 años– provienen de Etiopía, y los estudios de ADN de las poblaciones actuales alrededor del globo apuntan a un origen africano hace unos 200.000 años.

Hublin visitó por primera vez Jebel Irhoud en la década de 1990, solo para encontrar el sitio enterrado. No tuvo tiempo ni dinero para excavarlo hasta 2004, después de unirse a la Sociedad Max Planck. Su equipo alquiló un tractor y un bulldozer para eliminar unos 200 metros cúbicos de roca que bloqueaban el acceso.

Su objetivo inicial era volver a fechar el sitio usando nuevos métodos, pero a finales de los 2000, el equipo descubrió más de 20 nuevos huesos humanos pertenecientes, al menos, a cinco individuos, incluyendo una mandíbula bastante completa, fragmentos de cráneo y herramientas de piedra.

Por su parte, un equipo dirigido por los arqueólogos Daniel Richter y Shannon McPherron, también del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, dataron  el sitio y todos los restos humanos encontrados entre 280.000 y 350.000 años, usando dos métodos diferentes.

La última datación y los nuevos huesos convencieron a Hublin de que los primeros humanos modernos vivieron en Jebel Irhoud. “Es una cara con la que te podrías cruzar hoy en la calle”, señala el experto. Los dientes – aunque grandes comparados con los de los humanos de hoy– se ajustan más a un Homo sapiens que a los neandertales u otros humanos arcaicos.

Esto ofrece pistas sobre la evolución del linaje de los Homo sapiens en los seres humanos modernos. El autor apunta a que los humanos anatómicamente modernos pueden haber adquirido sus características caras antes de que se produjeran cambios en la forma de sus cerebros.

Por otro lado, la mezcla de rasgos observados en los restos de Jebel Irhoud y otros fósiles similares al Homo sapiens de otros lugares de África apuntan a una génesis diversa para nuestra especie y plantean dudas sobre un origen exclusivamente oriental de África.

“Lo que pensamos es que antes de 300.000 años atrás hubo una dispersión de nuestra especie, o al menos la versión más primitiva de nuestra especie, en toda África”, dice Hublin. Durante este período, el Sahara era verde y lleno de lagos y ríos. Los animales que recorrieron la sabana africana oriental, incluyendo gacelas, ñus y leones, también vivieron cerca del yacimiento marroquí.

Un origen anterior del Homo sapiens es apoyado por un estudio del ADN antiguo publicado en otro estudio anterior de Nature. Los investigadores liderados por Mattias Jakobsson, de la Universidad de Uppsala (Suecia), secuenciaron el genoma de un niño que vivió en Sudáfrica hace unos 2.000 años. El equipo determinó que sus antepasados ​​en el linaje del Homo sapiens se separaron de aquellos de otras poblaciones africanas actuales hace más de 260.000 años.

Hublin dice que su equipo intentó obtener el ADN de los huesos de Jebel Irhoud y no lo consiguió. Un análisis genómico podría haber establecido claramente si los restos se encuentran en el linaje que conduce a los seres humanos modernos.

El paleontólogo Jeffrey Schwartz, de la Universidad de Pittsburgh, Pennsylvania, dice que los nuevos hallazgos son importantes, pero no está convencido de que deban ser considerados como Homo  sapiens. En su opinión, demasiados fósiles de aspecto diferente han sido agrupados bajo la especie, complicando los esfuerzos para interpretar nuevos fósiles y para llegar a escenarios sobre cómo, cuándo y dónde nuestra especie surgió.

“El Homo sapiens, a pesar de ser tan conocido, era una especie sin pasado hasta ahora”, dice María Martínon-Torres, paleoantropóloga del Colegio Universitario de Londres, señalando la escasez de fósiles vinculados a los orígenes humanos en África. Pero la falta de rasgos que, según ella, definen a nuestra especie –como un mentón y una frente prominentes– la convencen de que los restos de Jebel Irhoud no deben ser considerados Homo sapiens.

Chris Stringer, paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Londres, coautor de un artículo de News & Views que acompaña a los estudios, dice que se quedó desconcertado por los restos de Jebel Irhoud cuando los vio por primera vez a principios de los años setenta. Sabía que no eran neandertales, pero parecían demasiado jóvenes y primitivos para ser  Homo sapiens.

Ahora, con las dataciones y los nuevos huesos, Stringer está convencido de que los huesos de Jebel Irhoud son del linaje del Homo sapiens. “Trasladan a Marruecos de ser un supuesto remanso en la evolución de nuestra especie a una posición prominente”, añade.

Para Hublin, que nació en Argelia y huyó a la edad de ocho años cuando comenzó la guerra de independencia, volver a África del Norte, a un lugar que lo ha cautivado durante décadas, fue una experiencia emocional. “Siento que tengo una relación personal con este sitio”, dice. “No puedo decir que cerramos un capítulo, pero llegamos a una conclusión asombrosa después de este largo viaje”.

SINC

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