Sociedad

No podemos creer que estamos en el 2017, y aún seguimos luchando por esto

14 junio, 2017

Carta abierta a Diputados y Diputadas  de Bolivia:

No podemos creer que estamos en el 2017, y aún seguimos luchando por esto.

Leímos una carta del chiste social de “Plataforma por la vida y la Familia” que instaba a un voto castigo por el derecho a decidir de las mujeres, y pensamos que era justo decirles que nuestro voto castigo no es tan básico como el que esas personas quieren imponer: nosotras estamos sacando el voto de confianza a su revolución, porque si su revolución no incluye mujeres y nuestro derecho a decidir, señores, no es nuestra revolución. 

Entonces, en un último intento, quizás hasta  como manotazo de ahogado, les instamos a hacer de esta revolución, una revolución también de las mujeres. Si no podemos elegir sobre nuestros cuerpos libremente, volvemos a ser infantilizadas como la población indígena fue por tantos siglos. Solamente, que es 2017 y las mujeres (más de la mitad de la población) aún vemos que los mecanismos más básicos de protección de nuestros derechos sexuales y reproductivos son nulos o inexistentes. Y es más curioso aún, que la población más afectada por la penalización sea la misma que decían proteger: mujeres de bajos recursos y en muchos casos indígenas. Eso nos hace pensar, que claramente la vida de las mujeres que no quieren ser incubadoras y que no conforman la elite social desde todas sus categorías, no merecen la vida porque son envases desechables.

La derecha conservadora y anti-derecho, comandada por las jerarquías eclesiásticas y la élite, claramente sigue gobernando en las sombras. Tratan de generar un debate falso entre estar a favor o en contra de las despenalización (que por cierto, es solamente ampliación de causales), cuándo el verdadero debate es si las mujeres deberíamos poder decidir sobre nuestros cuerpos. Pero claro que el debate no se centra en eso, porque la penalización solo afecta a las mujeres pobres y son loas ricas quienes dirigen y orquestan las leyes en el país.

Es por eso que apostar por la despenalización, es apostar por la vida de las mujeres, jóvenes, de bajos recursos, indígenas, con bajos niveles de instrucción; porque las mujeres blancas, ricas e hipócritas ya tienen la posibilidad de decidir sobre su maternidad de manera segura aunque sea en las sombras y con los riesgos de la penalización. La salud y los derechos de las mujeres, son sólo un privilegio para quién puede pagarlo.

Entonces, preguntamos a la “izquierda revolucionaria” del gobierno, ¿la lucha de clases (desde arriba y desde abajo) es sólo válida para los hombres? Porque es ese mismo grupo oprimido el que muere con la penalización, sólo que al tener útero ya no es asunto de su revolución.

Nosotras, ya no podemos ver a más compañeras morir y por eso reiteramos que nuestra lucha va a seguir: desde abajo, a la izquierda e incansable.

Por ello, instamos a las legisladoras y legisladores del Estado Plurinacional de Bolivia a cumplir lo establecido en la Carta Magna boliviana y mantener los asuntos del Estado separados de las iglesias para poder garantizar el pleno ejercicio de los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres para que finalmente, se nos devuelva aquello que históricamente nos ha sido arrebatado por la derecha fascista: nuestro derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, nuestras vidas y nuestra reproducción para dejar de morir al intentar hacerlo.  

Porque la revolución, seré feminista o no será y porque reforzamos que no hay socialismo sin feminismo.

 

Warmis en Resistencia

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