Ciencia

Regeneración anómala de un gusano enviado al espacio: dos cabezas en vez de una

15 Junio, 2017

Unos gusanos platelmintos que pasaron cinco semanas a bordo de la Estación Espacial Internacional están ayudando a los científicos responsables del experimento a estudiar cómo la ausencia de la fuerza normal de la gravedad y de los campos geomagnéticos tan comunes en la superficie puede tener consecuencias anatómicas, de comportamiento y hasta bacteriológicas en estos animales. De todos modos, esta línea de investigación también aporta conocimientos científicos de utilidad para los viajeros espaciales humanos. Además, podría ser una manera estratégica de avanzar más rápido en la adquisición de los conocimientos necesarios para el progreso de la bioingeniería.

El equipo de Michael Levin, de la Universidad Tufts en el campus de Medford/Somerville, de Massachusetts, Estados Unidos, quería determinar cómo afectarían la microgravedad y los campos microgeomagnéticos al crecimiento y regeneración de gusanos platelmintos de la especie D. japonica y si cualquier cambio al respecto persistiría después del regreso de los gusanos a la Tierra. Estos gusanos se emplean frecuentemente para estudios debido a su notable habilidad de regenerarse cuando sufren la amputación de partes de su cuerpo. Saber lo que les pasa en el espacio y tras su regreso a la Tierra puede llevarnos a una mejor comprensión de cómo influyen las fuerzas físicas sobre la forma corporal y las tomas de decisión celulares.

Los platelmintos enviados a bordo de la Estación Espacial Internacional estaban completos o amputados, y se hallaban dentro de tubos sellados llenos con agua y aire a partes iguales.

Los investigadores disponían de dos grupos de gusanos normales (se quedaron en la Tierra) para compararlos con los enviados al espacio. Uno consistía en gusanos vivos encerrados en un medio con agua de manantial, de la misma manera que sus homólogos espaciales, y mantenidos a 20 grados centígrados en la oscuridad durante la misma cantidad de tiempo.

Después de cinco semanas en el espacio, las muestras fueron evaluadas inmediatamente tras su regreso y en el transcurso de 20 meses. A través de una serie de pruebas de comportamiento, microbiológicas y morfológicas, los investigadores identificaron varias diferencias cruciales entre los gusanos espaciales y los terrestres.

Sorprendentemente, descubrieron que uno de los fragmentos amputados enviados al espacio se regeneró para dar forma a un raro gusano con dos cabezas. Los investigadores de la Universidad Tufts nunca antes habían observado algo parecido durante el tiempo que han estado manteniendo una colonia de D. japonica, la cual supuso más de 15.000 gusanos normales durante los últimos cinco años. Además, cuando los investigadores amputaron ambas cabezas del gusano que fue expuesto al espacio, el fragmento medio sin cabezas se regeneró para dar lugar a un gusano de doble cabeza, demostrando que la modificación del plano corporal que se había producido en el gusano era permanente.

Otro fenómeno llamativo, con los gusanos completos enviados al espacio, fue que experimentaron una fisión espontánea (división del cuerpo en dos o más individuos idénticos), mientras que sus homólogos en la Tierra no lo hicieron.

 

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