Cultura

Entrevista al escritor Aldo Solé Obaldía, autor de la novela histórica “Un tal Charles Henri Sanson”

12 julio, 2017

Aldo Solé Obaldía (ASO) es docente, historiador, escritor y crítico de cine. Profesor de Historia (IPA), coordinador de talleres literarios (QUIPUS) y educador sexual (SEXUR), es autor de siete libros que van desde investigaciones históricas hasta la poesía. Hoy, Érico Pratz (EP) entrevista a ASO sobre su quinto libro, que significó su segunda novela histórica: Un tal Charles Henri Sanson.

EP. ¿Ser profesor de Historia e historiador condiciona a la hora de escribir una novela histórica?

ASO. Sin duda. Cuando uno se formó en el respeto a los hechos históricos y en la búsqueda del conocimiento hasta lo último, también tiene una inercia con la valoración de esos hechos a la hora de trabajar en la ficción. De todos modos, yo cuando escribo una novela histórica tengo claro que no estoy escribiendo un libro de Historia, aunque sea el resultado de mucho estudio sobre un tema.

EP. ¿Una buena novela histórica siempre es el resultado de una investigación?

ASO. Ah, sí. Yo lo veo así. Cuando vos ves que el final no es un buen resultado, eso es en parte, en gran parte, porque no hubo un estudio profundo sobre el tema. Y como te decía, uno sabe que en una novela puede y debe jugar con otros elementos: hay que tener más presente los recursos estéticos y está bien combinar la ficción con la realidad, hay que hacerlo. Yo sé que cuando escribo una novela histórica, mis lectores me juzgarán primeramente, como novelista no como historiador. Pero en mi caso, la ficción es el hilo con el que voy cociendo los mantos de historia, la información de la que dispongo y ahí donde no tengo datos, es donde me permito jugar con la imaginación. Y claro, la formación específica en la Historia te condiciona. Ese es mi método, no digo que sea el mejor, es el mío. No soy muy amigo de las ucronías ni de los anacronismos. Es obvio que alguien que no está dedicado específicamente en su oficio a la Historia, se sienta más libre a volar con los hechos, pero a veces, vos lees una novela histórica y después te preguntás, ¿y de todo esto, qué fue lo que aprendí?, ¿dónde están los datos que me enriquecieron mi conocimiento sobre una época o una sociedad determinada?.
EP. Entonces, ¿qué tiene a tu juicio una buena novela histórica?

ASO. Lo mismo que una clase de Historia. Yo trabajo principalmente con adolescentes. Es algo que me encanta y trato de no dejar de hacerlo, porque los adolescentes te obligan a ser original todo el tiempo y en parte, mi oficio de narrador se los debo a ellos. Vos con ellos notás que hiciste un buen trabajo cuando los ves motivados, los ves sorprendidos y entonces, ves que se quedaron ganas de más. Una novela histórica tiene que facilitarte las cosas, no complicártelas. Una buena novela histórica tiene que cumplir a mi juicio con cuatro requisitos fundamentales: tiene que ser entretenida (leerla siempre tiene que ser un placer), tiene que ser ilustrativa (cumplir una función didáctica), tiene que conmover (hay que emocionar al lector) y tiene que sorprender (un libro que no te sorprende no fue necesario leer y nunca debemos perder la capacidad de asombro).

EP. Nada de eso parece fácil…

ASO. No digo que sea fácil. Es parte del desafío para quien se quiere meter en algo tan arriesgado como escribir una novela histórica y tan difícil como encontrar una buena novela histórica para leer. Pero, ¿acaso la Historia y nuestras propias vidas, no nos proporcionan todo eso? A veces, es cuestión de saber escribirlo. Lo mismo pasa con los libros de Historia. Muchas veces me he encontrado con historias hermosas, pero, espantosamente escritas. Todavía hay historiadores que se creen que un libro de Historia puede ser un catálogo de documentos. Y lamentablemente, muchas veces una persona agarra por primera vez uno de esos libros y es lógico que termine diciendo, “la Historia no es para mí, me resulta aburrida, me cuesta entenderla”. Y un lector frustrado no se da cuenta, que lo que le pasa a él, nos pasa a los que estamos todo el día con la Historia cuando nos cruzamos con un libro así. También nos resulta distante.

EP. Y yendo a la novela de Sanson, parece que ahí se saborearon todos esos ingredientes de tu receta.

ASO. Ah, yo creo que sí. Creo que ahí demostré coherencia entre lo que digo y lo que escribo. Y me alegro que la prensa lo haya destacado así, porque, francamente, yo creo que, en el futuro, cuando yo ya no esté, pero quede mi obra, estoy seguro que, si me recuerdan por algún libro, será por esta novela, aunque siga escribiendo muchos libros más, me parece que de todo lo que yo produzca nada será más universal y digno de recomendar como ese libro. Al menos, al día de hoy no lo imagino de otra manera.
P. Recordemos que Una tal Charles Henri Sanson es una novela ambientada en la Revolución Francesa. ¿Por qué esa elección?
A. Es curioso. Este es un país con una historia muy rica y con una producción de novela histórica muy valiosa. Generalmente una cosa está acompañada de lo otro. Es decir, se escribe mucho sobre la historia del país o la región. ¿Por qué meterme en una historia universal y a la vez con un tema tan complejo? No es fácil responder, pero siempre se me viene a la mente lo que una vez le escuché decir a mi amigo Hugo Bervejillo, de quien tengo una gran admiración: “Yo no elijo a los personajes. Los personajes me eligen a mí”. Y es así de simple. A mí me interesa escribir. Lo siente necesario, pero más siento el deseo de leer. Uno lee muchas horas por días y por ahí, descubrís a un personaje que te comienza a reclamar que escribas sobre él. Cuánto más información descubrís del tipo, más te inquieta y la forma de sacártelo de la cabeza, termina siendo esa. Agotar la información sobre él. Dejarte llevar. Pensar mucho en él, meterte en su cabeza, en su mundo, hasta el punto que te crees que es él el que está pensando en vos y luego escribir su historia o su visión de los hechos históricos que le tocó vivir. Así, al menos, me ha sucedido a mí cuando escribo una novela histórica. Cuando he decidido escribir una investigación dura, las motivaciones siempre han sido otras muy distintas.

EP. ¿Y qué tenía Sanson de particular?

ASO. Todo, su oficio, su genealogía, el tiempo que le tocó vivir. El protagonismo que asumió y el anonimato en el que transcurrió, al punto que no quedó ni una imagen de él, aunque frecuentemente, se parara ante miles personas. Fue el Gran Verdugo de París. El jefe de los verdugos de toda Francia. De alguna manera actuó como un líder sindical, reclamando la reivindicación del oficio y mejoras para él y sus colegas. Increíblemente, yo no tenía tan claro qué significaba ser un verdugo en la Francia del siglo XVIII. Era un título nobiliario. Se ganaba muy bien. Se heredaba el cargo. Pero él vivió todo el proceso: desde los tiempos más crueles hasta los más humanitarios, con la aparición de la guillotina, que él inauguró y con todo el descontrol que siguió después. Pero, además, le correspondió a él, decapitar a las grandes figuras: comenzó decapitando a delincuentes comunes por orden real; luego, decapitó a los reyes por orden de los girondinos; después a los girondinos por orden de los jacobinos, y, por último, a los jacobinos por orden de los termidorianos. Nadie estaba más autorizado que él a contar la historia de esta revolución que comenzó muy sensata y terminó en una gran orgía de sangre y locura. Sin embargo, se las arregló para pasar por desapercibido, aunque nunca dejó de ser una leyenda. Basta pensar que el propio emperador Napoleón lo quiso conocer en persona. Pero, además, él tuvo sus propios valores, sus propias ideas y a través de esa óptica interpretó todo el proceso. Y por eso, yo quise que él lo contara todo desde su perspectiva.

EP. En los últimos tiempos, ha habido algunas otras expresiones de escritores uruguayos incursionando en la Historia Universal, muchas veces aventurándose en la Historia Antigua. ¿Te parece que se esté dando una tendencia?.

ASO. No sé. Por el momento han sido más bien expresiones aisladas y con resultados disparejos. No creo que lleguen a ser una moda. De todos modos, me parece bueno que esas producciones nos recuerden que toda historia es digna de aventurarse a contarla, independientemente del lugar donde uno se encuentre.

EP. Gracias, Aldo. Ha sido muy ilustrativa esta conversación.

ASO. Gracias a usted, por permitirme este disfrute.

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