Opinión

Parece que no avanzamos

14 julio, 2017

Es patética la brecha que hay entre la pujante ciudad cruceña enganchada a la modernidad, frente a un liderazgo político administrativo local que no puede seguir el paso.

Algunos ejemplos: son 20 años de estudios y planes sobre tráfico y transporte para Santa Cruz, que jamás han sido implementados, por lo que los debates vuelven a girar sobre lo mismo. Por ejemplo, ya debería estar claro que la solución al  problema del transporte público pasa por que el gobierno municipal dé el servicio en concesión, definiendo claramente que hay una empresa, cooperativa o lo que se quiera que asume el servicio integral, eliminando las famosas líneas independientes que producen muertos y heridos, como el lamentable caso de la señora Rosa Pérez. Las líneas deben estar integradas bajo un solo mando, que es la empresa concesionada y los pasajeros pueden cambiar de línea con el mismo boleto. Además, la empresa tiene que contratar choferes con salario de 8 horas, como manda la ley del trabajo, para garantizar que usen las paradas, recojan niños y no se ‘rasuren’ entre ellos.
En vez de ir al fondo de los temas, nos perdemos en los detalles: antes eran los parquímetros, luego los taxímetros y ahora las telemultas, todos temas necesarios pero que son secundarios, por la falta de voluntad política de enfrentar los temas estructurales.

Con los mercados es parecido: cada cierto tiempo, ante la invasión de los espacios públicos, se traslada a los ambulantes y les construye un nuevo mercado. El resultado es el de siempre: se crea un nuevo mercado pero no desaparece el  asentamiento callejero, como sucedió cuando se construyó el mercado Mutualista, sin que desaparezcan los callejeros de Los Pozos. Dijo un sabio: si das las mismas respuestas a un problema, los resultados serán los mismos… Hasta ahora es un secreto qué hará el municipio para que no suceda lo mismo en los nuevos traslados.

Otra muestra de lo poco que avanzamos: La retreta era un complemento de la vida social de la plaza: los músicos desde su kiosko tocaban y la gente paseaba y gozaba de su libertad. Hoy la retreta es una   puesta en escena con testera donde se exhiben  las autoridades para que “los vecinos y vecinas”  pasivamente amontonados detrás de las barreras admiren el show. Creo que no es un avance.

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