Opinión

El día del conejo

22 julio, 2017

Todavía no me decido si es más cojudo el hecho o la decisión del periódico de publicar el hecho como noticia, lo cierto es que ambas situaciones ilustran el bajo fondo que alcanzó la estupidez cochabambina y su incapacidad para priorizar sus políticas municipales amén del criterio con que sus medios de comunicación se constituyen en cómplices de la misma barbarie. Esta vez, por mucho, la noticia más boluda del año se la lleva la medida municipal más boluda de la historia: Declaran al conejo patrimonio gastronómico de este Valle. ¡La puta que lo parió! ¡Haremos una fiesta cívica en memoria de este dia! ¡Que viva el día del conejo valluno!

La ciudadanía (evidentemente la que piensa con la cabeza y no con el estómago y/o el culo) ya está hasta las pelópidas de las ferias gastronómicas porque sabe que estas no son sino un pretexto para dar rienda suelta al comercio informal y al negocio redondo de no pagar impuestos, al margen de que son una oportunidad de oro para convertir las plazas y parques en orinales inmundos y bastardos escenarios de música de mierda que te jode el domingo entero. Asociado a estas prácticas que se tildan groseramente de “actividades culturales” va la idea de legitimar cualquier mierda con el rótulo de “patrimonio” a fin de que quienes sacan beneficios económicos de esto (por ejemplo los productores de conejo) tengan un certificado de buena conducta que los protege en sus actividades. Si yo, por ejemplo, sería proveedor de marihuana, me encantaría que declaren la weed patrimonio farmacéutico de primer viernes, digamos, o patrimonio cultural como instrumento de estudio de sociólogos y antropólogos. Esa es la lógica de los “patrimonios gastronómicos”, putos, no se hagan.

Cochabamba ya es capital (patrimonio) gastronómico de Bolivia por lo tanto todas las mierdas deliciosas que comemos ya están protegidas. Desde el trancapecho hasta el flemático e inmundo conejo. ¿Qué necesidad había de que el Concejo Municipal apruebe esta disposición? Ninguna. Si los concejales pensaran (si, ya sé que pido mucho) podrían haber dicho que no sirve para la maldita cosa declarar patrimonio a los bichos que nos sirven de alimento sino que habría que proteger y fomentar ya no la comida sino las formas de comer que eso sí es parte del patrimonio. ¿Se acuerdan cuando se comía en familia o con amigos debajo de un molle? Declarar patrimonio gastronómico a un boliche con jardín, con huertas, con arboledas… eso sería un gran aporte en virtud de que estas formas de comer han sido desplazadas por la asquerosa manía del edificio, las putas plazas de comida, las pollerías con T.V. y otras mierdas cultoras del cemento y el concreto.

Más allá, empero, me jode y cuestiona de sobremanera que esta típica intrascendente cretinada, llame la atención de los medios de comunicación que (lean la nota, cabrones) destaca las “declaraciones” del Presidente del Concejo que -como dato relevante- dijo que el tal conejo está acompañado de arroz y salsas. ¡Cuánta oportuna y útil información, Batman! El medio en cuestión se cagó en el hecho de que este Concejo Municipal ( salvo honrosas excepciones) nunca se pronunció sobre Coña Coña, nunca dijo ni mierda sobre los problemas ambientales, nunca se manifiesta acerca de las serias problemáticas urbanas y sólo sirve para avalar con su chicano lameculismo o su cómplice e ignorante silencio, la gestión municipal más absurda, despótica, arribista y demagógica de la historia republicana de esta Llajta de mierda, tan sola en su agonía, tan agónica y perdida. Pero bueno ¡Que viva el día del conejo!

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