Cultura

Dunkerque: el valor de comenzar de nuevo

17 agosto, 2017

     Aldo Solé Obaldía

El cine bélico siempre nos seguirá sorprendiendo con historias conmovedoras sobre los padecimientos y audacias de quienes les tocó ser combatientes en la Segunda Guerra Mundial. Es lógico, tratándose de un tema inagotable en historias verdaderas. La pregunta es, ¿por qué aún no teníamos una película sobre Dunkerque? Lo importante es que ahora lo tenemos y no solo para regocijo de los amantes del cine histórico. Solo cabe el calificativo de imperdible.

Se trata de una coproducción de EE.UU., Reino Unido, Francia y Países Bajos, escrita, coproducida y dirigida por el ya conocido Christopher Nolan.

Cuando la Segunda Guerra Mundial recién comenzaba, el avance alemán fue tan rápido sobre Francia, que obligó a Inglaterra, a repensar su estrategia de combate. En las costas de la ciudad francesa de Dunkerque, centenares de miles de soldados esperaban dramáticamente una urgente evacuación que no parecía llegar nunca. Inglaterra no disponía de suficientes embarcaciones para una evacuación rápida y masiva, ya que el grueso de su flota debía reservarse para una posible invasión a sus costas.

A pesar de riesgos y sacrificios inminentes, urgía hacer algo y se implementó la Operación Dinamo, la gesta que cuenta esta historia, logrando evacuar a unos 300.000 hombres en medio del constante desastre provocado por los ataques aéreos y los submarinos alemanes. Se trataba de la casi la totalidad de la Fuerza Expedicionaria Británica, parte del ejército belga y tres unidades del ejército francés.

Dunkerque significó para Inglaterra, borrón y cuenta nueva, el éxito de una retirada ordenada para redefinir la guerra, el sacrificio de salvar lo que se podía para seguir combatiendo, el mérito de imponerse al desánimo.

Pero Dunkerque, también significó para los ingleses, la posibilidad de demostrarle al mundo, el carácter de su nación, aprovechando un desastre en la construcción de un nuevo mito: lo que ellos llaman hoy “el espíritu de Dunkerque”. Porque en los hechos, el desastre pudo ser mayor, si no fuera que, a la necesidad de evacuar a una masa de desesperados compatriotas varados en unas cercanas costas que casi podían divisarse a simple vista, respondieron espontáneamente todos los ciudadanos ingleses que disponían de algún tipo de embarcación, algo por demás común entre ingleses. Demostraron así, que su espíritu de solidaridad y patriotismo eran más natural que el disciplinamiento irracional de los germanos.

Nolan escribió el guion desde tres perspectivas distintas: tierra, mar y aire, con poco diálogo y con el fin de crear suspenso a través de los detalles. La grabación se inició en mayo de 2016 en Dunkerque, Francia, y terminó en Los Ángeles, Estados Unidos, en donde se dio la posproducción. El cinematógrafo Hoyte van HoytemaI (que ya había trabajado para Nolan en Interestelar) aplicó efectos especiales reales con el empleo de 6.000 extras, se construyeron botes del tipo que fueron utilizados durante la operación y se usaron las aeronaves de la época para las secuencias aéreas.

Dunkerque es una película de poco diálogo y mucha tensión, por eso, es decisiva la producción sonora y merece un destaque especial la música del multipremiado alemán Hans Zimmer  (Oscar 1994 por la música del Rey León y que entre otras películas, también musicalizara La delgada línea roja), hijo de una judía alemana que se refugió en Inglaterra al comienzo de la guerra.

En resumen, Dunkerque es mucho más que una nueva película bélica u otro encuentro con la Historia desde el relato cinematográfico. Es un singular deleite de los sentidos y de las emociones. Y por lo tanto también, el pretexto perfecto para volver a darse una vuelta por alguna de nuestras sobrevivientes salas de cine.

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