Deportes

El mundo llora la dramática despedida de Bolt

17 agosto, 2017
Usain Bolt, el hombre más veloz de todos los tiempos, puso el punto y final a su carrera deportiva de triste manera tras lesionarse en la final de relevos 4×100.

Tarde o temprano tenía que suceder y Londres fue el escenario fijado. Nadie, ni el mayor enemigo de Bolt, hubiera elegido un final tan dramático para su retirada definitiva del tartán. Y aun con mayor motivo, luego de ver como Gatlin le arrebataba el oro 7 días antes en la prueba del hectómetro. Se estremecían los corazones de las 60.000 almas que abarrotaban el estadio de Stratford al escuchar por última vez su nombre a través de la megafonía. Las mismas que diez minutos más tarde gritaban de rabia y ansiedad al ver como Bolt, el último de los jamaicanos en recibir el testigo en la prueba en los 4×100, caía al suelo entre gestos de dolor tras cojear durante un par de metros en su último acelerón hacia una meta. Un quiero y no puedo que dejó una foto demasiado triste para un “hasta siempre”.

El jamaicano más admirado de todos los tiempos, víctima de una lesión, se tiraba al suelo preso de su angustia y su fatal desenlace, arrastrado por una lesión que muchos medios achacan al ligero retraso de la prueba. El desconcierto era total. Incluso para el público local que acababa de ganar el oro con un sorprendente cuarteto británico. Los fotógrafos no buscaron la imagen que captaba la alegría del equipo vencedor sino más bien echaron a correr pista atrás para recoger la instantánea que permitiese inmortalizar la agonía del héroe derrotado. Aunque muchos se resistan a digerirlo, así de cruel, concluye la bella dictadura que Bolt impuso en las pruebas de velocidad atlética.

Su medalla de bronce en los 100m y su imagen tirado por el piso en la impotente final de los 4X100 durante los campeonatos del mundo 2017, no será un tachón en su extenso y laureado currículo. Principalmente empujado por los patrocinadores a prolongar su jubilación muchos piensan que Bolt tenía que haberse retirado en lo más alto, en los juegos olímpicos de Rio 2016. Pero Usain, en un último esfuerzo, quiso despedirse de la afición demostrando que era humano.

Para la posteridad quedaran sus récords mundiales de 9.58 segundos en 100 metros y 19.19 segundos en los 200 metros pero igualmente una colección de medallas doradas casi imposible de alcanzar entre las que destacan 8 títulos olímpicos (perdió el de relevos 4×100 de Pekín 2008 por el dopaje de su compañero Nesta Carter) y 11 títulos mundiales.

El futuro de Bolt lejos de la velocidad se antoja incierto. Ofertas no le faltaran para comentar eventos atléticos y para seguir anunciando cualquier producto que le venga en gana. Ahora el perezoso de Bolt que siempre se definió como “vago” dejará de madrugar para someterse a duros entrenamientos aunque durante los últimos meses se ha replanteado probar suerte en mundo del futbol. Su sueño desde bien pequeño, que abandonó en virtud de su velocidad y en beneficio de todos los amantes del deporte.

Por los records que dejó para la posteridad. Por todos los momentos de gloria en los que reunió a medio planeta pegado al televisor. Por devolver al atletismo el crédito de una imagen limpia y competitiva y sobre todo, por mostrarse humano. Hoy más que nunca nos sentimos agradecidos por haber vivido durante la época de Usain Bolt. El hombre más veloz de todos los tiempos.

RFI

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