Opinión

Achacachi, la dosis letal de la receta del MAS

30 agosto, 2017

Los conflictos que se llevan suscitando en la localidad de Achacachi del departamento de La Paz para el Gobierno y sus triviales intentos de solucionar las convulsiones sociales tratando de sentar a las partes en una mesa de dialogo infructuosa nos muestra que están cosechando lo que han sembrado, si bien entre ambas partes en conflicto hubieren ocurrido hechos, acciones que  encajarían con la descripción de tipos penales sancionables y de materia  justiciable,  que a simple vista podría decirse que estos conflictos deben ser resueltos por la vía judicial siguiendo las normas y procedimientos previstos para tales efectos. Sin embargo el MAS viene sembrado la idea de que los movimientos sociales se han convertido en los centros de elaboración de estrategias de lucha política de los sectores populares e indígenas del país.

Ya sea la conquista de la nacionalización de las minas, el voto universal, el cogobierno obrero en 1952, la instauración de la democracia, hasta las actuales demandas del auto-gobierno indígena, la asamblea constituyente y  la nacionalización de los hidrocarburos; los distintos movimientos sociales en Bolivia han funcionado como escenarios colectivos y plurales de producción de proyectos de cambio social, de ampliación de derechos ciudadanos, de nacionalización de riquezas colectivas y de construcción de las alianzas y modos organizativos para alcanzarlos. Parafraseando al que siempre le rezan y lo utilizan de manera aparente Lenin, se puede decir que: los movimientos sociales han actuado como “fábricas de estrategias” de luchas por el poder y que en el presente caso de Achacachi ahora ha germinado se ha independizado y tiene pensamiento y análisis, cuerpo y poder de movilización propio en defensa y reacción de la realidad de las necesidades y corrupción en que viven.

Achacachi realiza las denuncias de corrupción de sus Autoridades que cabalmente responden al MAS, por lo que ahora han surgido estos movimientos sociales con la valiente decisión de luchar contra la corrupción  y recordando la dosis del MAS que ahora en términos exclusivamente organizacionales, habla sobre la “virtud” de estos movimientos colectivos que asentaban haber creado mecanismos de participación, de adhesión y filiación colectiva a escala regional flexibles que se adecúan a la nueva conformación híbrida y porosa de las clases e identidades sociales en Bolivia.

Se habrán imaginado en algún momento que van a nacer, van a germinar nuevos movimientos sociales en contra su régimen centralista y totalitario. Antagonistas a sus movimientos sociales ya explotados para su cometido. Es así como bien lo ha utilizado el MAS los movimientos sociales son “maquinarias de democratización” de la sociedad con efectos incluso de remover los esquemas estructurantes del propio campo político institucionalizado.

La historia así lo demuestra recuerden cuando la estructurada fachada con su discurso sugestivo y seductor decididos a romper en dos a Bolivia: cultural y simbólicamente entre otras para así ganar en las elecciones del 2002 y 2004 con el ascenso electoral de una izquierda nacional-indígena (Movimiento Indígena Pachakuti -MIP-) e indígena-popular (Movimiento al Socialismo -MAS-), que convirtieron el capital de movilización de los sindicatos y comunidades en capital político electoral de auto-representación indígena, son un efecto diferido de esta renovación democrática de los espacios, los discursos, las instituciones, los capitales y los sujetos de la política. En ese sentido, los movimientos sociales pueden ser entendidos como un “desborde democrático” de la sociedad sobre las instituciones de exclusión y dominio prevalecientes. Lo que resta saber ahora es si, como sucedió con el movimiento obrero, estos movimientos sociales y societales podrán convertir parte de sus demandas, de sus prácticas y diseños organizativos en una estructura normativa general dando lugar a un rediseño estatal que, en caso de darse habrá de ser muy distinto a todos los tipos de Estado republicano que hemos conocido hasta hoy.

Lo que ocurre con Achacachi es que la wawa ha crecido y ante unos padres irresponsables y carentes de amor y protección se ha revelado y va a aplicar todo lo que  aprendió de ellos en su contra, y aquí está la clave:  Los aymaras, kollas son el pueblo ubicado en el departamento de La Paz y Oruro con mayor cohesión social, con mayor fuerza de movilización (los bloqueos de caminos más importantes del país se dan en esta zona) y con una mayor conciencia de su identidad de sus carencias y verdadera realidad en las que les ha sumido el MAS resultante de la presencia de una extendida e influyente intelectualidad, que en las últimas décadas ha recreado una narrativa de la histórica… adelante Achacachi.

 

1 comentario

  1. alex antelo dice:

    esa susodicha abogada no se alla registrada en ningún colegio de abogados de bolivia….y según ella es activista y “modelo” por las fotos que se ven en internet….le iría mejor de dama de compañía a esa supuesta “abogada” que haciéndose pasar por profesional…..realmente una vergüenza que solo por llamar la atención estas niñas desubicadas estén ejerciendo ilegalmente la profesión eso es un delito….

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