Política

Bonanzas pasajeras, ¿en qué se parecen Banzer y Evo?

4 septiembre, 2017
¿Cuánto se parecen los mandatarios que gobernaron Bolivia durante dos de las mayores bonanzas de nuestra historia? Odiosas comparaciones. Es probable que tanto los seguidores de Evo Morales Ayma como los de Hugo Banzer Suárez se resistan a que existan mayores similitudes entre ambos. Sin embargo, surge una lista de coincidencias que suma diversas políticas públicas, actitudes personales e incluso fatalidades del destino.

Ya en los principios de los dos mandatos hay un elemento común: tanto Banzer como Evo llegaron al poder en medio de una caótica polarización de la disputa del poder político. Un día 21 de agosto, hace 46 años y 15 días, el coronel Banzer dirimió una pugna de tres años entre fuerzas de izquierda y derecha. En medio de revueltas, movimientos guerrilleros, atentados y una afiebrada disputa ideológica le habían antecedido tres gobiernos: Luis Adolfo Siles (abril a septiembre de 1969), Alfredo Ovando (septiembre 1969 a octubre de 1970) y Juan José Torres (octubre de 1970 a agosto de 1971).

Como es sabido, Evo Morales también zanjó una candente pugna política de tres años. Aquella pulseada entre el sistema neoliberal de partidos y grupos empresariales frente a los movimientos sociales estuvo marcada por protestas, enfrentamientos y una masacre. Le antecedió a Evo una seguidilla de tres gobiernos: Gonzalo Sánchez de Lozada (agosto de 2002 a octubre de 2003), Carlos Mesa Gisbert (octubre de 2003 a junio de 2005) y Eduardo Rodríguez Veltzé (junio de 2005 a enero de 2006).

A partir de esas génesis en el poder otra virtual coincidencia que Hugo Banzer y Evo Morales acumularon es su permanencia en el cargo. Banzer, en dos mandatos, sumó casi 11 años, en realidad, 10 años y 11 meses para ser precisos. Morales ya lleva en la Presidencia 11 años, siete meses y 12 días. Son el segundo (Evo) y el tercer (Banzer) mandatarios con mayor permanencia en poder de la historia boliviana.

Morales ya lleva en la Presidencia 11 años, siete meses y 12 días. Archivo

TIEMPO DE VACAS GORDAS

En ese contexto cuenta la similitud central: a pocos meses de que Hugo Banzer y Evo Morales hubieron asumido sus mandatos les sonrió ampliamente la fortuna. Subieron los precios internacionales de los recursos que el país exportaba en esos momentos. En 1972 el barril de petróleo inició un aumento que iría de 2,5 a 15 dólares y la libra fina de estaño pasaría de 1,5 a 5 dólares. La guerra en Oriente Medio y una crisis en el Asia desataron aquellos saltos.

En la siguiente bonanza, a partir de 2005, el precio del barril de petróleo se elevó de 60 dólares hasta 140 (en 2008) y se mantuvo en más de 80 dólares hasta 2014. La libra fina de estaño subió de uno a 10 dólares. En ambas bonanzas también aumentaron las cotizaciones de otros minerales. En el tiempo de Evo, además subió el precio de la soya y creció el ingreso de remesas de los emigrantes bolivianos (más de 1.000 millones de dólares anuales).

El caudal de los recursos petroleros tuvo además un marcado beneficio adicional para Banzer. En octubre de 1969 el gobierno de Ovando, impulsado por su ministro de minas y petróleo Marcelo Quiroga Santa Cruz, había nacionalizado los hidrocarburos. Por ello, los ingresos se multiplicaron más, pese a que Hugo Banzer había sido uno de los opositores a la nacionalización. Y, claro, sabido es que el gobierno de Morales también nacionalizó los hidrocarburos con los consiguientes beneficios.

Baste citar, como ejemplo, que las exportaciones crecieron de 216 millones de dólares, el año 1971, a 724 millones de dólares en 1978, un 335 por ciento. Mientras que entre 2005 y 2014 se incrementaron en un 470 por ciento, de 2.734 a 6.957 millones de dólares 12.856,1 millones. Consecuentemente, en ambos periodos la estabilidad económica fue el beneficio más valorado en el país. El cambio de divisas fue de 20 pesos bolivianos por dólar desde el sexto mes hasta la finalización del primer gobierno de Banzer. Durante la bonanza de Evo, el cambio se ha congelado en un boliviano por 6,9 dólares.

GASTOS E INVERSIONES

Y las coincidencias proliferan cuando se advierte el uso que ambos regímenes hicieron con aquellos extraordinarios ingresos. Las respectivas apuestas fueron hacia carreteras, infraestructura para el aparato estatal, infraestructura educativa, sanitaria y deportiva. Durante el mandato de Banzer se construyeron, por ejemplo, la vía asfaltada La Paz – Oruro, la carretera La Paz Beni, el primer tramo asfaltado de la vía Cochabamba – La Paz, la autopista La Paz – El Alto y la carretera asfaltada al Chapare. En el caso de Evo, virtualmente se ha completado la red nacional de carreteras y tres de los cinco corredores internacionales.

Banzer también apostó por erigir edificios destinados a la burocracia estatal como el Palacio de las Comunicaciones y el Banco Central de Bolivia. Evo va concluyendo ya cuatro: el nuevo palacio de gobierno, el nuevo Congreso Plurinacional, el Ministerio de Hacienda y la sede corporativa de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos.

En tiempos del banzerato se edificaron los estadios de fútbol y los coliseos principales del eje central del país más Oruro y Sucre. Se puso de moda el estreno de los “polideportivos”, es decir, canchas de cemento para volibol, fulbito y básquet. En tiempos del Movimiento al Socialismo (MAS), se construyeron siete estadios para más de 20 mil personas y se pusieron de moda las canchas de césped sintético. Valga añadir que a ambos gobiernos les tocó organizar los Juegos Deportivos Sudamericanos.

A los dos gobiernos les fallaron los emprendimientos industriales y productivos, en varios casos de manera estrepitosa. En el septenio banzerista, por ejemplo, se estrenaron las fábricas de autos, bicicletas, fósforos, pilas, vidrios, papel. Todas fracasaron en medio de sonados casos de corrupción. En el gobierno actual, hasta el presente no han tenido mayor éxito las industrias lácteas, papeleras, de cítricos, castañeras, cocaleras, etc. Y en varios casos han sido ensombrecidas por malos manejos y escandaletes.

SATÉLITES Y AVIONES

Atisbos de tecnología también tuvieron su especial eco en ambos regímenes. Banzer estrenó con bombos y platillos la primera estación terrena de conexión satelital en 1976. Evo proclamó el ingreso a la era espacial cuando en diciembre de 2013 se puso en órbita el primer satélite boliviano. Hay también símiles entre las inauguraciones banzeristas de las plantas refinadoras de petróleo y las masistas de las plantas separadoras de gas.

Ambas han sido las gestiones en las que se renovó el material bélico de las Fuerzas Armadas. Por ejemplo, cuando Banzer se adquirieron los primeros aviones caza a reacción, es decir, los T-33 Mark III y los Sabre F-86, más otro variado tipo de naves. En la era del MAS los T-33 fueron jubilados y se ha comprado los K-8 Karakorum además de diversas escuadrillas de helicópteros, entre los que destacan los Súper puma. Ambos regímenes son también los únicos que paralelamente reforzaron con blindados al Ejército y diverso material a la Fuerza Naval.

Igualmente coinciden los gastos en el equipamiento y ampliación de servicios para los mandatarios. Baste señalar que ambos compraron “el nuevo avión presidencial”, un Sabre linier en el caso de Banzer, y el Falcon cuando Evo. Morales edificó hasta un museo en homenaje a su historia personal. Banzer mandó a construir la nueva residencia presidencial, que no pudo estrenar.

TODA GLORIA ES PASAJERA

Y claro, la fiebre de inauguraciones y festejos también se hizo contagiosa en las dos épocas. Cosas del destino, a Banzer, en 1975, le tocó encabezar los festejos del Sesquicentenario de la República. A Evo le cupo liderar, entre 2009 y 2017, los bicentenarios de las gestas independentistas. Y claro, ha dejado en claro que quiere también protagonizar la rememoración de los 200 años de la fundación del país.

Las fiestas, actos de masas, serpentina y mixtura, bautizos de obras con los nombres de estos dos presidentes se convirtieron imagen cotidiana. Pero no todo fueron festejos, y entonces suma una ruborizante coincidencia: Evo y Banzer protagonizaron también los dos más sonados escándalos de faldas en medio siglo. En febrero de 2016, el primero vio afectados su aureola, sus índices de popularidad y hasta el referéndum para su re postulación con el “caso Zapata”. Mientras tanto, el embarazo de una dama tarijeña por poco le costó la vida al segundo. Su esposa, de armas tomar, Yolanda Prada, le descargó un balazo en el glúteo una aciaga tarde de 1976.

Pero Prada también afectó a la imagen de Banzer y de manera mucho más oscura y extendida. En 1974, un operativo antidrogas afectó al secretario de la Presidencia, Edwin Tapia Frontanilla y al yerno favorito de “doña Yolita”, Luis Alberto “Chito” Valle, en el consulado de Bolivia en Canadá. Prada viajó de inmediato en un avión de la Fuerza Aérea a salvar a Valle. Fue uno entre decenas, aunque probablemente el más sonado de los narco casos que manchó la imagen del régimen.

No quedan de menos, por ejemplo, el hecho de que un pez gordo, Alfredo “Cutuchi” Gutiérrez, haya trasladado a Banzer de Santa Cruz  a La Paz el día de su asunción al poder. Tampoco restan, el que varios de sus prefectos y coroneles hayan caído con alijos de cocaína ni sus conexiones con el caso Huachaca. Suma además la clara relación inicial entre Hugo Banzer y la narcodictadura de Luis García Meza. Pero, para su suerte, durante su septenio, aún no corrían los tiempos de la guerra estadounidense antidrogas.

Huelga decir sobre Evo, el líder de los sindicatos cocaleros, que la producción excedentaria de coca  constituye un frecuente enjuague bucal de sus opositores. Y han tenido sentidas repercusiones los escándalos denominados “narco amauta”, “narco coronel”, “narco asesor” y “hermanas Terán”.

En suma, este incómodo tema, probablemente ha preocupado con semejante y particular intensidad a ambos gobiernos. Eso sí, paradójicamente, durante el segundo gobierno de Banzer y los años recientes de Evo, se batieron récords en la erradicación de cocales.

Y como, por lo general, las bonanzas son pasajeras, la otra coincidencia constituyen las medidas frente a la caída de ingresos. El año 1970, la deuda externa de Bolivia ascendía a 481 millones de dólares. Siete años después, 1978, Banzer le dejaba al país una carga de 2.162 millones de dólares, 450 por ciento de incremento. Cuando Evo Morales asumió el poder, la deuda era de 5.000 millones de dólares, pero en papeles, porque hasta el año 2005 ya se había negociado la condonación de casi 3.100 millones de dólares. Actualmente, se ha pasado los 12 mil millones de dólares de deuda.

SEMEJANZAS INTERNACIONALES

Las semejanzas también cuentan en el plano de las relaciones exteriores. Banzer estuvo rodeado y colaborado de gobiernos afines. Eran tiempos del Plan Cóndor y la colaboración entre dictaduras llegó a extremos macabros como la persecución y la tortura. Aquella tiranía tuvo además un particular apoyo, visitas, donaciones y créditos mediante, del gobierno democrático del venezolano Carlos Andrés Pérez.

Y, similarmente, está fresco aún en la memoria el tiempo del “socialismo del siglo XXI”. Entonces el entorno completo de Bolivia fue regido por gobiernos de izquierda afines al MAS. Por supuesto que, en ese conjunto, no hubo mayor amigo y colaborador de Evo Morales que el régimen del venezolano Hugo Chávez Frías.

Otra particular coincidencia la marca la relación amor – odio con Chile. Hugo Banzer se abrazó con Pinochet en Charaña y lanzó un pomposo anuncio del retorno al mar el 8 de febrero de 1975. Pero protagonizó una ruptura airada y discurso belicista en marzo de 1977. “Si sólo se escucha las demandas de los países que tienen tanques y cañones –dijo en esa ocasión-, pues tendremos tanques y cañones” y rompió relaciones.

El Gobierno de Evo Morales también ha protagonizado un cambio similar de posturas. Inició su régimen con alegres visitas a Santiago y amistosos besos en las mejillas de Michelle Bachelet o partidos de fulbito con Sebastián Piñera. También apostó a un acuerdo con la publicitada agenda de los 13 puntos que incluía el tema mar. Pero luego viró a romper diálogo, implantar una demanda internacional y hasta movilizar tropas de élite a la frontera en medio de un lío aduanero.

¿LA HISTORIA CONTINUARÁ?

El final del mandato de Banzer y la presión para que se restablezca la democracia tuvieron un ingrediente particular: el afán de continuismo. En diversos discursos, el dictador, que había superado ocho golpes de Estado en su contra, se proponía como candidato insustituible. Pero ya había generado demasiados anticuerpos en su contra. Su delfín, Juan Pereda Asbún lo derrocó el 21 de julio de 1978.

Banzer tuvo que esperar 19 años para volver al poder. Su segundo mandato, vía acuerdo parlamentario post electoral, le fue tormentoso de principio a fin. No logró estabilizar un país en depresión, enfrentó un incontenible rechazo social y, para colmo, enfermó fatalmente en el cuarto año de su mandato.

Similarmente, Evo Morales ha apostado al continuismo. Tras haber vencido en cuatro elecciones se embarcó en un referéndum que le autorice una nueva postulación en febrero de 2016, pero perdió. Pese a esa derrota, dos años más tarde ha vuelto a manifestar su intentona re electoral. ¿Seguirá sumando coincidencias con alguien a ojos vista tan diferente?.

“Las exportaciones crecieron de 216 millones de dólares, el año 1971, a 724 millones de dólares en 1978, un 335 por ciento. Mientras que entre 2005 y 2014 se incrementaron en un 470 por ciento, de 2.734 a 6.957 millones de dólares 12.856,1 millones.”

“Ambos compraron “el nuevo avión presidencial”, un Sabre Linier en el caso de Banzer, y el Dassault Falcon cuando Evo.”

“Las fiestas, actos de masas, serpentina y mixtura, bautizos de obras con los nombres de estos dos presidentes se convirtieron imagen cotidiana. Pero no todo fueron festejos y suma una ruborizante coincidencia: Evo y Banzer protagonizaron también los dos más sonados escándalos de faldas en medio siglo.”

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