Opinión

Evo, Merkel y el federalismo

30 septiembre, 2017

El domingo pasado tuvieron lugar las elecciones en Alemania, que arrojaron una nueva mayoría relativa para la democracia cristiana que lidera Angela Merkel. El resultado motivó comentarios poco acertados del presidente Evo Morales, que analizaremos líneas abajo.

Antes de eso, vaya un somero balance de lo sucedido en las urnas germanas:

a) Si bien la CDU/CSU repite como primera fuerza, quedando encargada de la formación de gobierno, lo hace con una sensible merma de apoyos del 8%, cayendo del 41% obtenido en el 2013 a un 33% en los recientes comicios. Esta reducción coincide casi milimétricamente con el aumento del caudal de votación de la nacionalista Alternativa por Alemania (AfD), lo que sugiere que la democracia cristiana dejó un vacío político en la derecha al moverse excesivamente hacia el centro. La recuperación de su espacio natural, construido por liderazgos anteriores como los de Konrad Adenauer y Helmut Kohl, probablemente exigirá que Merkel adopte, entre otros correctivos, una política migratoria racional que no contemple nuevas aventuras demográficas como la de 2015-2016.

b) La socialdemocracia se desplomó a sus mínimos históricos, confirmando una tendencia europea que parece denotar que el ciclo de esa opción de centroizquierda podría estar ante una eventual etapa terminal.

La socialburocracia, como tal vez deberíamos denominarla por su propensión a la expansión del aparato público y de las cargas impositivas, hace agua en varios países y muchos de sus representantes buscan reciclarse como “socioliberales”, algo visto claramente en Francia con el macronismo.

c) Un fenómeno alentador fue el reingreso con gloria de los liberales alemanes al Parlamento, de la mano de un nuevo dirigente, Christian Lindner, quien hizo campaña reclamando menos intervención estatal en la economía, una política migratoria basada en la calificación y evitar que el dinero de los contribuyentes germanos vaya a pagar el gasto del Estado francés. Los liberales serán sin duda los nuevos socios de gobierno de Merkel, lo que ayudará a una rectificación de rumbo en varios aspectos.

Pasemos ahora a los dichos del pintoresco caudillo del Estado Plurinacional. En su desesperada búsqueda de argumentos para justificar lo injustificable –la inconstitucional reelección indefinida-, Morales trató de poner como ejemplo los sucesivos periodos merkelianos en el poder, obviando las sustanciales diferencias entre jefatura de gobierno (eso es la Cancillería alemana) con la jefatura de Estado que él detenta, así como entre el sistema parlamentario y el presidencial.

Huelga decir que la Constitución de Alemania no fue acomodada ad hoc para la líder democristiana y que en ese país no se utiliza el aparato estatal para la campaña oficialista.

Otro aspecto fundamental del ordenamiento político alemán que el dirigente cocalero desconoce es el federalismo, donde los estados regionales o Länder gozan de un nivel de autogobierno que seguramente preocuparía a un concentrador metódico de poder como Evo Morales.

Cabría decir que, si al mandatario le gusta tanto el sistema alemán, entonces el país debería encaminarse al federalismo. Algo que posiblemente suceda tras el fin del actual régimen populista-autoritario, recuperando la trunca revolución de las gobernaciones que constituye el auténtico proceso de cambio en Bolivia.
Emilio Martínez Cardona escritor y analista político

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